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Dos mitos del cine hablan de lo femenino

El sustituto/El intercambio (The Changeling). Clint Eastwood, USA, 2008
Por Isabel González

posterEl penúltimo filme de Clint Eastwood contrasta con el resto de las películas en cartelera, a pesar de ser una pieza más del cine que sigue de cerca la línea expresiva que ha marcado al cine clásico norteamericano, tan apegado al melodrama y a las buenas costumbres. Y esto, aunque suene un poco irónico, es importante resaltarlo. Pues si bien El sustituto representa a cabalidad el estilo que ha hecho del cine norteamericano-hollywoodense una institución, este filme ofrece hoy un poco de aire fresco, (y miren que ironía), dentro de la atmósfera creada por el grueso del cine estadounidense comercial, que llega bien empaquetadito a todos los circuitos comerciales del mundo.

El sustituto cuenta con la firma no sólo del mito viviente Eastwood, (en esta ocasión como autor-director) sino de la super star Angelina Jolie. Así, Eastwood y Jolie se presentan como "coautores" de esta película. Sin duda una combinación interesante que reúne lo clásico con lo actual, lo autoral, en el sentido de obra respaldada por una "reconocida" personalidad, con lo popular, un cine para las grandes masas.

Estamos ante una película que se presenta a sí misma como "una historia verdadera", entrando de lleno en el sistema de películas "basadas en hechos reales" y gozando, por supuesto, de las ventajas que supone ser parte de este género. ¿Es que acaso, cuando vemos una película que se declara como basada en algún hecho o personaje real, nuestra sensibilidad y expectativas no se agudizan?. Por una parte, impacta el pensar que "eso" le pudo pasar a alguien real, de carne y hueso, por otro lado, nos ponemos más exigentes y queremos ver verosimilitud en la puesta en escena, una correspondencia directa entre la película (el espacio y tiempo representado en la historia) y la realidad. Pero también, en el plano del contenido, los espectadores más idealistas aspiran a obtener la "verdad" o al menos un camino para alcanzarla, sobre todo cuando se trata de acontecimientos vinculados con la crónica roja.

La historia de Christine Collins tiene elementos suficientes para activar las emociones del espectador y complacer las expectativas de una audiencia que no puede mantenerse indiferente ante el drama de una madre soltera a quien le secuestran su hijo de nueve años.

Así, surge una tragedia que toma cuerpo y se expande gracias al contexto que le rodea. Una sociedad en decadencia, una ciudad hostil, un sistema policial viciado. Todos, elementos que no sólo cumplen con la función de obstaculizar la búsqueda de Christine, sino que también le brindan cierta densidad a la historia. El sustituto, plantea ir más allá del drama individual y muestra algunos trapos sucios de la sociedad moderna.

Image 2Y es esta intención manifiesta la que le motiva a destacar, en medio de lo anécdotico, los mecanismos represivos que utilizan ciertas instituciones sociales con el fin de mantener el bendito "orden social". Además del obvio cuestionamiento ético (ideológico) de instituciones como la policía y el sistema judicial, el filme dedica también su tiempo a la labor represiva de los psiquiátricos, instituciones que todas unidas controlan y aislan a cualquier elemento que no responda a las reglas del orden social dominante.

Es en medio de este panorama, agresivo-castrador, y curiosamente dominado por los varones, donde Christine en vez de ser reconocida como víctima es perseguida y castigada. Interesante que un filme como éste tenga espacio para subrayar como lo "femenino" ha sido vulgarmente definido dentro del entorno social. Cómo lo femenino suele identificarse a partir de esquemas que etiquetan y subvaloran la condición de ser mujer. Así, la manera como la policía (en tanto institución del Estado) tiene para hacer que Christine entre por el aro, es apelando a su "femenidad", a su condición de soltera, a su estados emocionales (por aquello de sensibilidad femenina vs racionalidad masculina, etc.), y muy especialmente a su condición de madre. Son muy buenas las escenas en que Christine intenta relacionarse con el niño "sustituto" y sobre todo cuando demuestra abiertamente su rechazo hacia él.

El sustituto no es sólo la película basada en hechos reales, que intenta recrear los detalles del secuestro y asesinatos de unos niños, la angustia de una madre, la prepotencia de un policía y la buena voluntad de unos pocos.

Más allá de la lucha entre los extremos del bien y del mal representados por el policía (Colm Feore) y el reverendo (John Malkovich), la penúltima película del viejo Eastwood rescata el trabajo que hay que hacer en nuestras sociedades para consolidar el respeto por la condición humana. ¡Y todo lo que nos falta!

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