Del Primer Congreso Internacional de Conferencias sobre Novela Gráfica y Cómic a la 41ª edición del festival Alcine

Por Daniel López-Serrano Paéz "Canichu" *

*Autor de el blog El espía del bar

gradas

Este comienzo de noviembre de 2011 ha traído a la ciudad de Alcalá de Henares (Madrid, España) dos eventos seguidos de sumo interés. Por un lado el Primer Congreso Internacional de Conferencias sobre Novela Gráfica y Cómic, y por otro la 41ª edición del festival de cine Alcine, especializado en cortometrajes europeos y de habla hispana, y en largometrajes de nuevos realizadores en lengua castellana y cualquiera del resto de las españolas (vasco, catalán y gallego). Es muy interesante esta feliz coincidencia, pues, como recordaba Héctor J. Oliva Cantín en una de las ciento treinta y cuatro conferencias del Congreso Internacional sobre Cómic, el cómic y el cine han estado íntimamente ligados desde sus inicios.

Es bien conocido que, desde que en 1978 Richard Donner rodó aquel Superman del que deriva la etapa moderna del género de cine basado en cómics, ha existido una creciente aproximación entre el Séptimo Arte y el Noveno Arte. Sin embargo, ya existía esta relación. Muchas de las primeras películas que se crearon estaban basadas en viñetas publicadas en periódicos y otro tipo de publicaciones periódicas. Sólo entre 1911 y 1916 se llegaron a rodar más de trecientas películas basadas en historietas. Eran breves películas de situaciones cómicas mudas. Ha sido una relación ininterrumpida, con mejores y con peores épocas de producción, pero una relación firme. Así pues, el cómic es, para sorpresa de mucha gente, uno de los primeros géneros del cine junto al documental, el western y la ciencia ficción.

Ambas expresiones artísticas comparten cuestiones técnicas vitales para su creación, como es el uso de guiones, el uso de imágenes, el uso de planos y perspectivas, etcétera, a pesar de que todo esto tengan matices y formas diferentes por razones obvias de necesidad para el uno y el otro. Las cuestiones totalmente viables sobre el papel, lo son inviables a menudo materialmente frente a una cámara. Son lenguajes diferentes con capacidades diferentes, pero con un gran foco común de creación que es el que les hace atractivos el uno al otro. Sin comentar ya las perspectivas de mercado, más allá del arte, que les supone colaborar entre sí.

Aunque ahora mismo pudiéramos estar pensando en las películas realizadas como superproducciones de superhéroes, aparte de que existen producciones del género que nada tienen que ver con los superhéroes y sí bastante con las denuncias sociales como Vals con Bashir (Waltz with Bashir, Ari Folman, 2008) o Persépolis (Persepolis, Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud, 2007) o bien otras con cómics de culto tipo From Hell (Albert Hughes, Allen Hughes, 2001) o Sin City (Robert Rodriguez, Quentin Tarantino, Frank Miller, 2001), lo cierto es que el cómic anda suelto, incluso en las pequeñas producciones, tanto en financiación como en su formato de cortometraje.

Es de destacar así como en la 41ª edición de Alcine el cortometraje de habla española que ha recibido el premio del público ha sido Desanimado, de Emilio Martí. Un cortometraje cuyos medios y producción han sido las ayudas familiares y de amistades. Su técnica de filmación ha sido la rostocopía, una especie de calco sobre los fotogramas para alcanzar una sensación de la creación de un dibujo animado dentro de los fotogramas de personas y un mundo reales. Aunque el autor en principio quería hacer una denuncia social para llamar la atención sobre la normalización de la homosexualidad, la verdad es que ha producido algo que puede ser una llamada de atención para que no se excluya de lo considerado normal a aquella persona que no se comporta o es como el resto de las personas en general. El protagonista es un dibujo animado con traumas propios de un Woody Allen, tratando de ser comprendido y aceptado en un mundo lleno de gente de carne y hueso. Un cortometraje de humor que, sin duda, está más ligado al mundo del cómic de lo que uno podría imaginar. Es así que el Primer Congreso Internacional de Conferencias sobre Novela Gráfica y Cómic se ha dado la mano indirectamente con Alcine este año, tras cederse paso en el calendario de manera tan seguida. Es un placer ver cómo ese género de cine y cómic tan en los inicios del Séptimo Arte sigue tan vigente actualmente, incluso en los cortometrajes, donde, obviamente, se inició. Se augura larga salud a género combinado de cine y cómic.

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