Mitología griega revolucionada

Immortals

Tarsem Singh. EUA, 2011

Por Cristina Bringas

Cartel de la película ImmortalsLa mitología griega siempre ha estado con nosotros, la leemos en la escuela, nos referimos a ella con anécdotas, reconocemos a sus deidades por su influencia ancestral, nombramos planetas y fenómenos como ellos, identificamos símbolos e iconografía que la refiere y, por supuesto, hay una infinidad de películas que han tocado en algún punto a la civilización griega en su apogeo, demostrándose así su cúmulo de aportaciones.

Immortals podría pasar simplemente como una más de esa larga lista de producciones cinematográficas que hablan sobre algún mito y que recuerdan la esperanza del pueblo oprimido y la fuerza de voluntad que caracteriza al hombre común. Sin embargo, aún cuando va en un tenor muy similar a 300 (Zack Snyder, 2006) o Duelo de titanes (Louis Leterrier, 2010), la pieza dirigida por Tarsem Singh tiene particularidades que la distinguen de las otras cintas.

La historia que se relata no es un mito tradicional griego en toda la extensión del término, y más bien alude a éstos a través de una ficción basada en algunos personajes mitológicos, tales como Teseo, Hiperión y Zeus, entre otros, y el relato de Teseo y el minotauro. Por supuesto, hay deidades todopoderosas, armas celestiales (como arcos que tienen flechas de fuego), maldad, sangre, la trascedencia del ser humano en la historia, la voluntad del pueblo y la fe.

En ésta, Teseo  debe lograr librar la más grande batalla de la humanidad contra el Rey Hiperión, encarnado por un temible Mickey Rourke (que ya parece estar bien acomodado en papeles de hombre grotesco y mal genio), que despiadadamente va destruyendo pueblos enteros para conquistar el mundo en el que habita. Teseo, elegido por los dioses, deberá cumplir su destino con la ayuda de una pitonisa y de otros hombres que se unirán a su lucha.

Fotograma de la película ImmortalsBásicamente, es una película épica de temibles y multitudinarias batallas, donde el verdadero poder del hombre –su fortaleza interior, valentía, pericia e inteligencia- es lo único que tiene para sobrevivir a cualquier obstáculo. Pero su matiz diferenciador estriba mucho más en la mayor cualidad de Tarsem: el diseño de producción.

Es notable la mano del director en el estilo visual que tiene la cinta, donde cada detalle del arte es meticulosamente estudiado en todos los ámbitos que a éste competen: el vestuario, la escenografía, el arte de las imágenes generadas por computadora (CGI), la fotografía, el color e, incluso, el casting que, atinadamente, le da un panorama muy específico a la cinta.

Tal vez Henry Cavill no tenga una interpretación memorable, pero sí da el ancho físico para interpretar a un héroe griego, contra un Rourke que parece hecho a la medida para Hiperión. Junto a ellos, Freida Pinto (Slumdog Millionaire, 2008), que luce como una mujer especial, encarnando a una pitonisa exótica, y otra serie de actores que, por su belleza y estilo, no podrían ser otra cosa que primos de Ares y Poseidón.

Escena de ImmortalsTarsem tiene una larga carrera como director de videoclips y comerciales, y sólo tiene cuatro producciones cinematográficas La célula (2000), The fall (2006), Immortals (2011) y está terminando de trabajar en Mirror, mirror (2012). En todas y cada una de ellas (hasta donde ha sido posible ver) hay puntos en común: los vestuarios estilizados y elaborados, la fantasía como punto medular y rector de todo el diseño y la utilización de una específica paleta de colores, que en esta ocasión tiende más a los ocres, dorados y cafés.

Apreciar cada detalle planeado es lo más interesante de las realizaciones del director indio. Su estilo, a veces, raya un poco en la teatralidad, por la exuberancia de sus diseños, pero no sale del contexto que ha sido especificado para la realidad de la película. Por el contrario, presenta una posibilidad visual, su propia interpretación de aquello que todos, de una u otra manera, imaginamos. Tal es el caso de los dioses, que normalmente aparecen agigantados y con túnicas. En cambio, él los presenta del mismo tamaño que al hombre, con armaduras doradas, justo como los griegos los han representado en su iconografía. Aunque al principio parece fuera de lugar y un tanto burdo y exagerado, con el correr de la película se vuelve mucho más coherente y lógico.

Asimismo, los escenarios que Tarsem encuentra (ya sea físicos o diseñados por computadora) son ambientes que por sí mismos remiten y remontan a sensaciones y sentimientos, a la desolación o a la opulencia, a la justicia o a la sed de venganza. Este particular cuidado con el contexto escenográfico es una de sus cualidades. Sin embargo, nunca resultan del todo naturales, dejando una constante sensación de fábula, lo que se convierte en un buen elemento al momento de ver la película.

Inmortales, película de Tarsem SinghEn Immortals se denota, además, un estilo visual muy inclinado a la pintura renacentista, con colores que van despuntando un poco más hacia la luz, pero que aún se mantienen en las penumbras de la Edad Media. Lejos de revelar una humanidad llena de esplendor y brillo, más bien se muestra en decadencia y entre sombras, la civilización está opacada por la maldad de Hiperión y la soberbia de sus líderes, que no alcanzan a ver que el verdadero mal está a punto de alcanzarlos. Por supuesto, esto enmarcado en una realidad griega, en la que su civilización estaba a punto de extinguirse por la ceguera de sus propios actos, y el desarrollo del resto de la humanidad.

Tarsem logra capturar la voluntad de un hombre que parece que tiene la protección de los dioses, y el resto del mundo en su contra. La desolación de los espacios amplios y derruidos, la iluminación más bien oscura y, por supuesto, los evidentes enemigos van oprimiendo su esencia y al mismo tiempo acrecentando su valía que se enciende con el rojo pasional de la pitonisa y el dorado de Zeus que lo cobija.

Una película descriptiva e intuitivamente visual es lo que regala Tarsem en ésta, su última entrega en taquilla. No es ni cerca tan descabellada como La célula ni tan fantástica como The fall, pero tiene toques de un género bélico que no había tocado aún. Immortals es una traducción de las narraciones que toda la vida hemos escuchado y que se vuelven palpables a través de los ojos de Singh.

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