El regreso de lo imposible

Misión Imposible: Protocolo Fantasma

Mission Impossible: Ghost Protocol. Brad Bird, EUA - Emiratos Árabes, 2011

Por Cristina Bringas

Cartel de la película Misión: Imposible IV

Misión: imposible fue una exitosa serie de televisión de finales de los años 60, que –justo como James Bond- mostraba proezas prácticamente imposibles de resolver, en donde la vida del agente y del mundo entero dependía de sus habilidades. En 1996, Tom Cruise se embarcó en la que sería una de las más taquilleras sagas fílmicas de los últimos tiempos, como productor pero también encarnando al agente Ethan Hunt de la división Impossible Missions Force (IMF, Fuerza de Misiones Imposibles).

Tras el abrumador éxito de la primera entrega, que contaba con un reparto excepcional y una historia construida con las cantidades necesarias de suspenso y acción, llegaron posteriormente (aunque con unos cinco años de diferencia entre ellas) las siguientes dos películas que fueron transformando a la franquicia en éxito, pero al mismo tiempo, disminuyendo su calidad en historia y cinematografía, mientras se atiborraba de explosiones y se aprovechaba la cada vez más minada figura de Cruise.

Protocolo Fantasma no podría ser menos inesperada en su desarrollo y realización, y esto se debe a varios factores fundamentales: algunos cambios en la producción y la permanencia de otros detalles que la enmarcan, convirtiéndola, en gran medida, en una de las mejores cintas de la serie.

Fotograma de la película Misión: Imposible. Protocolo FantasmaEn primer lugar la presencia de JJ Abrams (Super 8, Star Trek) como productor. Sin demeritar su trabajo como director de Misión Imposible III, Abrams ha sabido encontrar un excelente desempeño en la producción de cintas y series de televisión de acción y ciencia ficción, por lo que su participación en Protocolo ha sido elemental para recuperar esa explosiva fórmula de entretenimiento; asimismo, logró vincular a las dos películas (MI3 y Protocolo), dándole coherencia y unidad a través de la historia y los mismos personajes que aparecen, en menor o mayor medida, durante la película.

Así, la participación de Simon Pegg (Paul, 2011) fue esencial para preservar un poco la continuidad de los personajes, junto al (prácticamente) cameo de Ving Rhames (Pulp fiction, 1994), que mantiene su personajes de Luther Stickell desde la primera Misión Imposible.

Por otro lado, Cruise regresa para representar la nueva hazaña de Hunt, que empieza con una perfectamente bien coreografeada pelea. El actor continúa buscando realizar todas las actividades –aunque sean peligrosas- con la menor ayuda posible, quizá para recordarle al público que no será tan buen actor, pero que está comprometido con su actividad. Lamentablemente, Cruise sigue siendo bastante inexpresivo, y más ahora, que pareciera haber sido atacado por la cirugía plástica.

Misión: Imposible. Protocolo Fantasma, CríticaDe todo lo anterior, el acierto más notorio, y también el más inesperado, es la dirección de Brad Bird, que tiene una amplia trayectoria como director, guionista y encargado de arte y animación en una larga lista de películas de Pixar, entre lo que destaca Los increíbles (2004), Ratatouille (2007). Bird, que se estrena como director de actores reales, empieza con una entretenida y llena de acción Misión Imposible. Esto era justo lo que necesitaba la serie, ya que parecía atorada en un agujero de efectos y acción sin sentido.

Bird que está experimentado en el entretenimiento familiar y ha realizado películas, no sólo divertidas, sino con personajes mucho más complejos (que sea animación no lo hace menos interesante y dramáticamente estructurado), ha logrado darle a la franquicia de espías norteamericanos salvadores del mundo, un nuevo matiz, que asemeja mucho más el objetivo inicial de la serie. La mano del director de animación se nota en las dimensiones de los personajes, pero sobre todo en las secuencias de acción, que parecen estar perfectamente diseñadas y ensayadas, lo que recuerda con claridad aquella complicada escena de Ratatouille, en la que el personaje intentaba escapar en la cocina sobre un carrito de platos.

Por supuesto, la cinta continúa empleando –como las de Bourne o Bond- una serie de increíbles, novedosos, sofisticados y soñados artículos para lograr alcanzar sus metas, aunque algunas lucen ligeramente inverosímiles, pero funcionales dentro del contexto de la película. Sin embargo, lo que resulta más impresionante de Protocolo Fantasma son los escenarios de Dubai y la memorable escena en el edificio Burj Khalifa (el más alto del mundo) con la tensión de un Hunt suspendido sólo con uno de sus “guantes mágicos” en alguno de los más de 150 pisos de la torre. Los Emiratos Árabes Unidos no sólo se vuelven escenario, sino también país coproductor de esta película.

Misión: Imposible. Protocolo FantasmaCabe mencionar, también, la participación del actor sueco Michael Nyqvist (Milleniun Trilogy 2009), que este 2011 comienzó su participación en la industria norteamericana con Sin salida (Abduction de John Singleton) y, ahora, en Protocolo fantasma, donde se va consolidando como una sólida figura para las películas de espías, traición e investigación.

Misión Imposible: Protocolo Fantasma es una entrega digna de mención, puesto que ha recuperado mucho de lo que fue perdiendo en el camino de estos dieciocho años de existencia en la pantalla grande, gracias a su trama llena de intriga, a la tecnología que demuestra, a su manejo de la acción, el final inesperado y, por supuesto, a que se mantuvo en el mismo tenor que sus predecesoras, pero incrementando la calidad de su producción, sin eliminar los efectos especiales, pero dándole una mayor volumetría a las personalidades de sus protagonistas, que todavía en la película anterior parecían máquinas de solución de misterios.

Ojalá que la llegada de Bird le traiga muchas nuevas oportunidades al director y que la saga continúe por este camino, considerando los mismos espacios de cinco años entre entrega y entrega.

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