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Agua y fuego. Tierra, viento. Muerte… vida

Despedidas (Departures/Okuribito). Yojiro Takita, Japón, 2008
Por Arantxa Acosta

DespedidasDespedidas no es un film corriente. Si bien es verdad que, si no hubiese sido por lo rematadamente conservadora que es la Academia, no hubiese pasado a la historia (Vals con Bashir era una apuesta demasiado fuerte), no se puede negar que, al menos, consigue hacer reaccionar al espectador, conmoviéndole sobremanera gracias a un exquisito balance entre humor (negro, muy negro), drama social y chistes bastante simplones.

Si la serie A dos metros bajo Tierra (Alan Ball, 2001-2005) fue la primera que abordó de forma tan directa el tema de la muerte, despojándolo de misterio y prejuicios y afrontando de forma muy natural el día a día que supone tener esta profesión (incluso podría decirse que algunas escenas o conversaciones son tan realistas que hacen que el resultado sea incluso demasiado crudo - pero excelente), Despedidas consigue el mismo efecto, pero desde una perspectiva totalmente diferente: más sabia, más calmada, menos directa. Más oriental. La diferencia de culturas se respira, claro...


Y es que reírse de la muerte no es fácil. El gag inicial, un flash-forward de la historia que se retomará más adelante (el descubrimiento de que el cuerpo que se está honrando es de un hombre y no de una mujer), nos deja perplejos: en un segundo, el director, Yohiro Takita, nos saca repentinamente de un estado de absoluta relajación, resultado de conseguir concentrarnos en el fantástico ritual representado, a una situación de estupor por lo que se nos enseña. Y, sólo entonces... es cuando se inicia la película.


DespedidasDespedidas nos habla del honor, del respeto, del deber moral de encargarse de los tuyos, de la admiración hacia los mayores, de la lealtad extrema... Pero por encima de todo, de la superación de un trauma o de un inconveniente en la vida; de la agilidad de cambio, del convencimiento de la valía de uno mismo... todo ello envuelto en un tema nada tópico del cine, la transición de la vida a la muerte, representada brillantemente con el agua, en los baños, y con el fuego, en el crematorio. En definitiva, una rotunda defensa del disfrute de la vida, a través del análisis de lo que supone la muerte.


A destacar en el film principalmente dos cosas: una banda sonora impecable, que combina desde música internacionalmente conocida (la novena de Beethoven es uno de los ejemplos más destacables), a los sonidos más tradicionales japoneses. El segundo, la interpretación de Tsutomu Yamazaki, que representa al jefe de Daigo en la funeraria: sobrio y desconcertante, consigue mostrar a un hombre a ratos misterioso, a ratos entrañable. Además, da gusto quedarse (aunque se debería hacer siempre, claro) a ver los créditos finales, ya que se muestra de principio a fin todo el ritual de despedida.


No obstante, y aunque no es suficiente como para cambiar la opinión global de la película, sí hay algo que reprocharle al film: hay algún elemento que, sin motivo aparente (porque no implica una continuidad, o porque, simplemente, desentona) se pasa de sensiblero, o "desajusta" el realismo global del film (Daigo tocando el chelo en medio del prado... venga hombre...). En cualquier caso, quizá no sea una película de Óscar, pero no puede negarse que Despedidas aporta un punto de vista nuevo y agradable dentro del panorama cinematográfico actual. Ideal para relajarse y conocer en profundidad un pilar de la cultura japonesa.

 

 

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