Festival Márgenes. Reseñas

Por Déborah García Sánchez-Marín

Espinitas

Los amores difíciles, Lucina Gil, 2011

Amores dificilesLucina Gil retrata con extremada delicadeza a los protagonistas en sus amores difíciles a lo largo de un verano. La directora nos hace partícipes de sus diferentes historias de amor, donde los protagonistas son gentes de todas las edades, de diferentes puntos de la geografía, incluso de creencias totalmente diferentes. Gil hace hablar a ese amor universal, mediante el retrato de las personas que asumen el riesgo de sentir sin la certeza del éxito.

Lucina Gil acerca su cámara con cariño a ese amor que no entiende de edades, ni de fronteras, ese amor que convierte la existencia en algo más que respirar, ese salto al vacío que no te augura ningún éxito, y a veces casi todo lo contrario, pero pese a que todos ellos pueden salir heridos, decepcionados y rotos, lo intentan.

El documental nos muestra las dudas, la distancia, el amor adolescente por un famoso actor, el deseo por alguien mucho mayor que nosotros, o la pervivencia del amor, incluso, cuando al que amamos ha muerto. Y también las dificultades físicas, debido a una enfermedad, o psíquicas, provocadas por una relación anterior que te devasta y te impide volver a intentarlo. Todos ellos son los amores difíciles, los amores imposibles. La película se disfruta minuto a minuto, porque emociona y es tierna, porque está llena de vida, porque es un alegato a intentarlo siempre hasta las últimas consecuencias. El ritmo del film es excepcional, surgido del gran montaje que ha llevado a cabo la directora,  y las interpretaciones están llenas de naturalidad. El relato está pleno de poesía, el uso del agua como metáfora es excepcional, sobre todo en la imagen en la que se abren las compuertas de la alberca y el flujo de agua inunda las tierras, como el amor que llena de vida a todos esos personajes, al menos mientras que dura.

A Lucina Gil no se le olvida tampoco el humor, y nos regala en los títulos de crédito finales uno de los momentos más hilarantes del filme. Grandiosa y dolorosa espinita.

Percepción

Buenas noches España, Raya Martín, 2011

Buenas noches EspañaRaya Martin es una de esas mentes privilegiadas que, de cuando en cuando, aparecen en el mundo del cine. Pertenece a esa nueva generación de directores filipinos que encabeza el genial Brillante Mendoza, y que ha logrado llamar la atención con sus arriesgadas películas de numerosos festivales y certámenes internacionales. Sus películas Independencia y Manila han participado en el Festival de Cannes, y son numerosas las ciudades que han dedicado una retrospectiva a su figura y a su obra.

Buenas noches España es una película que experimenta con las imágenes, con el sonido, con la narración y con la historia. El relato, si es que existe, se compone de diferentes episodios: una pareja que se teletransporta mientras están viendo la televisión, una road movie donde un hombre recoge a una mujer que se encuentra en la carretera, una pareja de enamorados en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde el director cuestiona el valor de la imagen, haciendo representar a sus protagonistas las composiciones plasmadas en  los diferentes cuadros y tallas.

El director filipino juega con los formatos desde el video tradicional, al super 8 y de ahí al video de alta definición. La película de Raya Martin es mucho más que un director jugando a saturar la imagen mediante la introducción de filtros, es la decisión deliberada de un creador por transgredir nuestra percepción de la imagen y el sonido. Los diálogos no existen, los sonidos son puro ruido y delirantes clips de audio que parecen directamente sacados de una película de dibujos. Únicamente dos personas aparecen en el filme, la actriz Pilar López de Ayala y el actor Andrés Gertrúdix. Ambos aparecen en todos los episodios, cambiando de rol y de época. Viajes lisérgicos, astrales, una historia del colonialismo español en Filipinas, sea lo que sea, es un viaje sobre el cine dentro del cine y un cuestionamiento a sus bases.

Circo

Circo, Los hijos, España, 2009

CircoEl documental Circo del colectivo Los Hijos, formado por Javier Fernández Vázquez, Luis López Carrasco y Natalia Marín Sancho, era una de las películas que esperaba con más ganas. Hoy, quizá por las altas expectativas, he de reconocer que es en cambio en la que más he sentido la falta de la emoción. Aunque técnicamente impecable, sin haber un pero que objetar en su realización, y a pesar de la belleza que desprenden sus imágenes, es de las diez películas seleccionadas para la final la que me ha dejado un mayor vacío.

El documental de Los Hijos nos traslada a un pequeño circo familiar formado únicamente por dos personas, hombre y mujer, un matrimonio, y sus dos hijos. Ellos, junto a dos animales, conforman todo el elenco del filme. Circo destaca por su absoluta sinceridad, un deseo plasmado en la inclinación de la cámara hacia el rostro humano, hacia el gesto, en contraste con su anterior trabajo Los materiales. Los Hijos se han centrado en mostrar el otro rostro del espectáculo. Han ido un paso más allá del número, de la magia, de la ilusión, y para ello han prescindido del lado que ocupa el público. En la película, el matrimonio cuenta su historia: niños que han crecido en el mundo del circo, jóvenes que se enamoran y deciden formar su propio espectáculo. Llegan a declarar que realizan sus números sin importarles si gustan o no, o si el público acude o no. De esta manera, reafirman el mundo tan aislado en el que viven, al margen, centrados en su propio ritmo.

El colectivo Los Hijos ha mostrado, casi mecánicamente, cómo la familia circense trabaja desde que levantan la carpa hasta que la desmantelan y abandonan el lugar. Su mayor logro, además de la sinceridad que se transmite, es la insultante sencillez con la que demuestran cómo los protagonistas convierten en arte un trabajo que han automatizado hasta el punto de ritualizarlo. La misma humildad y suficiencia con que el matrimonio ha expresado su satisfacción con la actividad que desarrollan, haya público o no lo haya, ese punto a que llegan su compromiso y su honestidad, creo que ha ido también en contra de la propia película. Se han centrado por completo en la supremacía de los rostros y del gesto, se han acercado tantísimo, que la humanidad que buscaban retratar ha quedado desdibujada, y han acabado despojándola del misterio de la ilusión.

La película pensante

El mundo que fue y que es, Pablo Llorca, 2011

El mundo que fue y no esLa Historia es la vida de la memoria, dejó escrito el P. José de Sigüenza en su Historia de la Orden de San Jerónimo. Está afirmación tan sutil parece indicar que la Historia no presupone siempre la Memoria, sino que, a través de la memoria la historia recobra vida y prolonga su presencia. La película de Pablo Llorca no es una película sobre el franquismo, aunque esté inmersa en ese tiempo, y tampoco es una película revisionista, pero sí es una película que piensa el pasado. Y piensa el pasado para arrancarle las claves de nuestro presente. En El mundo que fue y que es, Pablo Llorca huye del envoltorio político en el que está inmerso el filme y nos regala un relato donde se reflexiona sobre la violencia revolucionaria, la manipulación informativa o la inutilidad del ser humano como héroe.

Las voces de los presos y la radio, alrededor de la cual se juntan, dicen lo político, pero son como un coro, como un eco, una forma que lucha contra sí misma por reengancharse a un ahora que nunca acaba de llegar. Un ahora que se plasma en el retrato de tres importantes dirigentes comunistas de Madrid. Encarcelados en los difíciles años cuarenta, la película narra las vicisitudes a las que se enfrentan durante su estancia en la cárcel y sus diferentes maneras de afrontarlo. Destaca sobre todas las demás, la figura de Antonio Durán Morris, un personaje enigmático que va narrando su estancia en la cárcel mediante la voz en off de Luis Miguel Cintra, donde relata su historia personal que se confunde en ese espacio gris fantasmagórico e irreal que Llorca crea, con su historia política.

El mundo que es, está representado en ese espacio minúsculo, en esa celda húmeda y gélida. Y el mundo que será, es esa pequeña ventana que Duarte insiste, una y otra vez, en arreglar una grieta en la pared abierta al mundo, una herida que sangra hasta la muerte. En el El mundo que fue y que es, Pablo Llorca no sólo hace memoria de la historia, lo hace sobreponiéndose al maniqueísmo y a la tumba abierta, y nos entrega un relato contundente y arriesgado, lleno de crítica y lleno de poesía.

Edipo y las chirimoyas

Fiebre, Ignacio Guarderas, España, 2011

FiebreMuy pocas películas españolas con distribución en el circuito comercial han abordado la crisis en la que estamos inmersos. Ignacio Guarderas lo hace con su película de bajo presupuesto, Fiebre, en el contexto de una familia andaluza. La película abarca el relato social y el contexto económico, pero también las relaciones de sus protagonistas. El filme cuenta con la interpretación de actores semiprofesionales que ahondan en el realismo que transmite Fiebre. Destacan las  buenas interpretaciones de Olaia Comesaña y Sebas Fernández.

El documental centrado en la figura de Olaia narra las dificultades a las que se enfrenta como madre soltera, para poder sacar a su hijo adelante y para poder llegar a fin de mes. Sin un trabajo estable, se dedica a recoger chirimoyas en un campo de Almuñecar. Las dificultades que atraviesa le hacen plantearse la posibilidad de alquilar la habitación de su hijo a un forastero que acaba de llegar al pueblo y, que cómo ella, también se dedica a recoger frutas en el campo.

La llegada de Sebas y la irrupción en sus vidas supone para la madre un oasis, el amor en tiempo de crisis parece elevarlos, literalmente, hasta el punto de hacerlos levitar en momentos puntuales de la película, donde la narración más realista se mezcla con lo surreal. Para el niño, este nuevo inquilino es un auténtico problema; a medida que Sebas y Olaia se acercan, el niño se siente más desplazado; no sólo ha perdido su cuarto y su espacio, también tiene la sensación de que Sebas se ha interpuesto entre la relación que tiene con su madre. De esta manera surgen en el niño sentimientos edípicos, que se hacen manifiestos en un sueño que tiene, donde mata a Sebas empujándole a las rocas en la playa.

La película, en apariencia simple, esconde grandes metáforas, como esa primera imagen mostrada en el filme de la hogaza de pan sobre la mesa que se va a compartir. O el alegato a favor del campo y de sus productos, que en tiempo de crisis nos provee, ejemplificado en la pequeña huerta que tiene el tío de Olaia, que los alimenta y les permite comer.

Cine

Historia de un director idiota, Sergio Candel, 2009 

Historia de un director idiotaSergio Candel debutó en la dirección con el largo La fuerza de la gravedad (2005) y, posteriormente, dirigió Dos miradas (2007), con la que obtuvo varios premios internacionales, entre ellos, el de mejor película en el Festival de Cine Independiente de Nueva York Film & Video. El director valenciano presenta en Márgenes su proyecto del 2009, Historia de un director idiota, que fue estrenada en el Museo Reina Sofía dentro del ciclo Visto y no visto.

En su tercera película se cuenta cómo un director, interpretado por el propio Sergio Candel, consigue una cámara de 35 mm para llevar a cabo su nueva película, en ella contará con la presencia de dos amigos, dos actores, interpretados por Nacho Marraco y Carla Sánchez. Historia de un director idiota es también una especie de metabiografía de Sergio Candel y un retrato extrapolable a todos esos directores que, como él, cuentan con un presupuesto insignificante y, aún así, son capaces de crear. Esta trama de ficción y realidad se entremezcla constantemente en la película, directores que se interpretan a sí mismos, actores haciendo de directores, actores que son ellos mismos, es cine dentro del cine. Durante la narración resulta casi imposible situar algunas escenas dentro de la ficción de la ficción, o en la ficción a secas.

Historia de un director idiota es desvelar un secreto. Es contar lo que hay detrás de la realización de una película, es tomar todo ese caos, esa angustia, esos interrogantes y miedos, y crear. Al destripar el mundo del cine, la película ensalza de alguna manera las virtudes de ese cine pequeño que se realiza con esfuerzo. Se homenajea a los amigos que prestan casas para rodar, a los equipos que trabajan casi sin cobrar y a esos actores que participan de proyectos que no están perfilados, y que se ven a veces obligados a interpretar una abstracción que sólo tiene forma en la cabeza de quien los dirige. Sergio Candel y su equipo han parido una película tremendamente estimulante, que los retrata, los caricaturiza y les permite frivolizar de manera inteligente y brillante sobre sí mismos.

Equilibrio

Holidays, Victor Moreno, España, 2011

HolidaysLa escena que abre Holidays resume a la perfección el espíritu de esta excelente película documental de Víctor Moreno. Una playa desierta de la isla de Lanzarote, en calma, sólo las olas rompen el silencio. Inesperadamente, un avión cruza el cielo, se cuela en el plano y da comienzo así a un diálogo que se va a prolongar durante toda la película: las formas de vida tradicionales conviviendo, año tras año, con cantidades ingentes de turistas. Mientras una de estas “vidas” se reproduce y reaviva con cada oleada de visitantes, la otra permanece al margen, ajena, desapareciendo imperceptiblemente. Éste es el contexto en que nos sitúa Holidays, tradición y progreso, compartiendo un lugar común en el documental, a través del turismo. El director no demoniza la figura del turista, tampoco lo que representa, pero enfoca su cámara para plantear ciertos interrogantes. Si bien se comprende la necesidad del desarrollo económico de la isla, se plantea también una duda: ¿Hasta qué punto puede el turismo suponer la desaparición de lo tradicional? El cineasta no sólo pretende lanzar un interrogante, sino que también nos propone una reflexión desde los perfiles de los diferentes personajes que van poblando el documental: paisaje, mundo animal, habitantes autóctonos, turistas, creación artística.

El primer capítulo del filme, llamado El último pastor, registra la vida de un cabrero de la isla que alimenta y cuida a sus animales desde la salida del Sol hasta el ocaso. Esta parte recuerda de manera inevitable a Le Quattro Volte. Víctor Moreno, al igual que hiciera el italiano Frammartino, permite al espectador observar, contemplar y disfrutar de la expresión de lo natural. Cuando el director registra las imágenes del paisaje isleño, lo hace enfocando de manera fija, con largas tomas, dejando a los protagonistas salvajes emerger sin presiones. Apenas existe el diálogo, sólo el viento y los quejidos de las cabras. Sin testigos, sin turistas, mundo animal y mundo natural conversan líricamente en perfecto equilibrio. Del otro lado, la vida de los viajeros, sus videos caseros que cada temporada registran su paso por la isla. La cámara les persigue en sus interminables excursiones, visitando los puntos más emblemáticos de la isla, o en sus escandalosas noches. Al final, la respuesta a la pregunta que se planteaba desde el inicio del documental llega con la figura aglutinadora de César Manrique, el artista canario que fue capaz de desarrollar y modernizar Lanzarote, siempre desde el respeto a lo natural, siempre creando una arquitectura acomodada al paisaje, el representante del equilibrio.

Solas

Margarita, Albert Pons, España, 2011

MargaritaMargarita supone el debut cinematográfico del director catalán Albert Pons. En su primer largo retrata la historia de Margarita, una anciana inválida que encuentra grandes problemas para poder realizar las tareas domésticas y que vive sola desde que su hermana murió. Albert Pons inició su película cuando la especulación inmobiliaria en el Raval estaba candente durante el año 2004, y profundizando en sus gentes se encontró gracias al doctor Franch, que pasaba consulta a los viejos del barrio, con Margarita y Pilar. Margarita cuenta con la ayuda de Pilar, una conocida que pasa cada día por su casa para prepararle la comida, darle las medicinas y, en definitiva, para realizar todas las tareas que ella no puede hacer. Es una historia que refleja la peculiar relación amor-odio que mantienen estas dos mujeres, una especie de: “te necesito y es sobre todo por eso que te odio”, pero ninguna puede prescindir de la otra, y es que las dos están terriblemente solas, y su soledad es tan inmensa que están obligadas a soportarse.

En la película vemos sus enfrentamientos de cada día, hablan a cámara y cuentan lo que han vivido, su pasado, sus miedos, sus deseos, pero, sobre todo, se critican la una a la otra. Albert Pons realiza un espeluznante retrato de la vejez y de la soledad; pasó casi siete meses grabándolas a diario, hasta que se acostumbraron a él y a su cámara. La cámara funciona para las dos mujeres como una válvula de escape a la que confiesan su desconfianza sobre la otra y sus penas. Pons rueda con cercanía pero con frialdad, no se involucra demasiado. Gracias al montaje llevado a cabo por Pau Teixidor la película tiene un gran ritmo, conseguido gracias a la mezcla entre los monólogos de Pilar y los silencios de Margarita. Trasladada después de una caída a una residencia de Zaragoza, Margarita es el retrato de la soledad, de la vejez y del abandono.

Alma, corazón y vida

Rayito, Lois Patiño, Espana, 2011

RayitoEn primerísimo primer plano un poro de la piel de un rostro maquillado y un zoom que se aleja lentamente para intentar desvelar el verdadero rostro de Rayito, un hombre convertido en su propio personaje, que lleva realizando desde hace más de veinte años el mismo ritual todos los días. Desde hace mucho Rayito trabaja como mimo, pero lo que es peculiar en él es que se pasa su vida cotidiana vestido de Payaso, un atuendo que no abandona nunca. Ese plano detalle con el que se inicia la película da una imagen que se va a ir abriendo poco a poco, en la medida en la que la cámara sigue a su protagonista desde que sale por la puerta de la pensión en la que vive con su última mujer hasta que vuelve a casa y se desmaquilla.

Para comprender quién es Rayito, Lois Patiño se sumerge en la vida del mimo, en su cotidianeidad, lo graba cuando hace la compra, cuando toma su café, cuando realiza sus perfomances, cuando vuelve a casa, se tumba en la cama y se abandona al sueño. Hay un deseo inmenso del director por intentar vislumbrar el verdadero rostro y la verdadera personalidad de un hombre que en ocasiones parece fagocitado por el personaje que representa día tras día.

Siguiéndole por las calles de Madrid empezamos, a conocer su historia, que Rafael, ese es su verdadero nombre, se ganaba la vida como cantaor de flamenco y tocando la guitarra, que las mujeres han sido su gran perdición y que tocó fondo cuando entró en la cárcel de Carabanchel. El tono realista del filme da paso cuando llega la noche y Rayito está en su soledad, a fragmentos, donde el sonido es suspendido y vemos al mimo caminar entre los escombros de la cárcel donde estuvo preso. Una genial secuencia, donde el director combina un till down con un till up, que otorgan un tono onírico siniestro y surreal al documental, metáfora de la bajada a los infiernos de Rayito. La película se cierra con Rayito caminando por la cárcel de Carabanchel tras haber vuelto el zoom sobre el poro de la piel ya desmaquillado que había abierto la película.

Confesión

True love, Ion de Sosa, España, 2010

True Love¿Puede haber algo más sincero que registrar con una cámara a las cuatro paredes que han sido testigo de un amor? Creo que no. La película de Ion de Sosa cuenta en primera persona la historia de amor entre él y Marta en la ciudad de Berlín. Tras hacerse un tatuaje “True Love”, su novia lo deja, y Ion decide terminar la película que había empezado.

Estilísticamente, True Love es un relato underground y experimental, pero es sobre todo un ejercicio de reconstrucción del amor, cuando ese amor ya no está. Una reconstrucción desde los recuerdos propios y los recuerdos de los demás, desde los lugares que fueron transitados, desde las rutinas, desde lo que ya no está y desde lo que ha cambiado. Una historia que se compone de fragmentos rodados en 16 mm, pequeñas escenas que muestran la vida íntima y rutinaria de la pareja, y que aparecen insertos en la narración a modo de recuerdos. Es una historia que cuenta el amor desde la ausencia. Aunque la historia está situada en Berlín, no es un relato sobre esta ciudad, las imágenes podrían ser las de cualquier lugar del mundo, la pizzería en la que trabaja Ion, el metro o las paredes pintadas podrían ser cualquier lugar, porque True Love es una historia universal.

El director interroga con vehemencia al antes y al después, para ello, Ion de Sosa enfoca su cámara sobre los objetos, el paisaje, las ventanas, los muros, y lo hace en repetidas ocasiones, en un movimiento de vuelta constante sobre aquello que le reaviva el recuerdo y el dolor. Esta necesidad de la confesión hecha estilo que Ion propone alcanza su momento más potente cuando acude a la consulta del doctor para hacerse una gastroscopia. Vemos que en De Sosa hay una necesidad brutal por explorar el vacío mediante la carne y las entrañas. Al final su casa vaciada, desmontada y demolida a martillazos. Su cuerpo desnudo mostrado a cámara, el tatuaje como cicatriz, como grieta en la pared, como estigma de lo vivido.