Febrero

Año bisiesto

Michael Rowe, México, 2010

Por Jesús Domínguez López

Cartel de la película Año bisiesto

Seleccionada para representar a México en la Quinzaine des realisateurs del prestigioso Festival de Cannes en su edición 2010, Año Bisiesto , obra que marca el debut del realizador australiano nacionalizado mexicano y egresado del CCC (Centro de Capacitación Cinematográfica de México) Michael Rowe consiguió no solamente la Camera de Or, premio que se otorga a la mejor opera prima, sino una amplia  distribución en los países europeos, así como su incursión en importantes festivales como el de Toronto y el de Guijón. No sucedió así en México, donde por su violencia y sexualidad explicita tuvo serios problemas de distribución que redujeron la posibilidad de verla exclusivamente a la Cineteca Nacional y a los circuitos universitarios en el Distrito Federal.  

La cinta mexicana en esencia, a pesar de la nacionalidad de su autor y guionista, narra los avatares de Laura, mitómana, sola, desempleada, ocasional  reportera free lance, quien llena el enorme vacío existencial que la rodea con  relaciones sexuales efímeras, coitos con desconocidos, cuya finalidad es la mera gratificación física, la cosificación de cuerpos vueltos objeto. A diferencia de lo que los medios acostumbran mostrar como estereotipo de la belleza, Laura es morena, de baja estatura, grandes caderas y cabello negro largo, sus rasgos de una auténtica belleza autóctona contrastan con lo que como espectadores estamos acostumbrados a ver. Doblemente marginada, por ser mujer y por ser indígena, el personaje se debate en una serie de comportamientos sexuales  que rayan en la locura y el desquiciamiento y que no son sino la evidencia de la soledad y de la melancolía en la que vive.

Fotograma de Año bisiestoPoseedora de un secreto relacionado con el mes de febrero, que ese año es bisiesto, vemos pasar una marcada obsesión por el tiempo. En un momento de la historia, Laura encuentra a Arturo, un desconocido, un extraño quien le abre las puertas a una sexualidad violenta y sadomasoquista, expresiones que le ofrecen  una forma de sentir y de vivir que la acerca a esa oscura obsesión por el tiempo. Estrategias de supervivencia emocional a través de la cópula, que entre más violenta y más alejada de lo convencional, acerca a la pareja. Arturo vuelve una y otra vez sólo para “cogerse” a la mujer, y en cada ocasión propicia una nueva experiencia sexual y una nueva manera de expresar lo que la mujer le inspira.  

Escena de la película Año bisiestoLa puesta en escena minimalista, cerrada, transcurre en el departamento de la protagonista, casi el total de la película está narrado en ese espacio claustrofóbico y oscuro, pleno de aparentes rutinas (comer, orinar, pláticas telefónicas anodinas y en apariencia carentes de sentido, voyeurismo, aseo y arreglo personal, y sexo) que en ningún modo aluden al sinsentido, al contrario representan metafóricamente la condición interior de la atormentada mujer;  Rowe hace un uso eficaz de los claroscuros con secuencias ágiles que se destacan por su complejidad al filmarse y que dinamizan el relato, homenajea  a través de sus dos protagonistas El Imperio de los Sentidos (Ai no korîda, Nagisha Oshima, 1976), alude a Intimité (Dominik Moll, 1994), a All about Anna (Jessica Nilsson, 2005) o 9 songs   al mostrar sin concesiones una relación en donde el sexo es con toda su fuerza el leit  motiv en la vida de sus personajes, la sexualidad como una manera válida de relacionarse al presentar el universo de dos seres que se asoman a precipicios de sensaciones que parecen no tener fin, y cuya única finalidad es acercarlos. 

Año bisiesto, críticaDestacan las actuaciones de Mónica del Carmen y Gustavo Sánchez Parra,  ambos de extracción teatral, quienes a través de interpretaciones verdaderamente excepcionales llevan el peso de la película y logran transmitir, a través de sus escasos diálogos, lo intenso de su relación, la gran necesidad que tiene cada uno de dominar y someterse, como una manera de rencontrarse y de expiar sus culpas.

Rowe logra construir sus complejos personajes con una gran habilidad, a pesar de que ambos guardan para el espectador grandes interrogantes, se alude a sus motivos y razones en forma más que velada y, con un mínimo de recursos, se evita explicar y se prefiere mostrar, generando atmósferas oscuras; a través de imperceptibles movimientos de cámara se aleja del realismo y  logra rozar la realidad; hay un par de escenas de las más “duras” que incluso están alejadas de los efectos cinematográficos. 

Film de grandes riesgos, que juega hábilmente con los tabúes que retrata sin miedo.

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