Sinergia de genialidades

Coco Chanel & Igor Stravinsky

Jean Kounen, Francia, 2009

Por Enrique Posada

Cartel de la película Coco Chanel & Igor Stravinsky

Ocurre la sinergia cuando se da una integración de elementos, de tal manera que llegan a conformar un objeto nuevo más potente, con nuevas propiedades, que superan a los originales. Algo así como que la unión hace la fuerza, o que el todo es más que la suma de las partes.

¿Hasta qué punto el genio es un producto de sí mismo, un resultado inevitable de talentos inherentes a su persona genial? ¿Está destinado a generar productos notables? Seguramente que no. Si se lo mira aisladamente, probablemente no será posible delinear en el genio la génesis completa de los impactos que eventualmente va a causar en la sociedad. La genialidad humana está conectada a lo social, a lo comunitario. Somos personas funcionales en la medida en que interactuemos y compartamos instantes, sueños, proyectos y realidades.

Nada mejor que la música para describir sensorialmente lo que es una explosión de genialidad. Así lo ha entendido Jan Kounen, el director de Coco Chanel & Igor Stravinsky. Muy acertadamente destina un largo espacio en el inicio del filme a la presentación inaugural de La Consagración de la Primavera del compositor Stravinsky en un teatro repleto de París. La música espectacular y enteramente novedosa suena y retumba y los bailarines, vestidos con  trajes campesinos y shamánicos,  ejecutan movimientos nunca antes presentados. El público escucha y mira asombrado, incapaz de asimilar lo que está ocurriendo. Unos aprecian y se dan cuenta de que algo extraordinario ha brotado de la fuente de las genialidades; la mayoría protesta airada y abandona la sala; hay que llamar a la policía para calmar el desorden. El compositor está más indignado y desconcertado todavía, en su mente se agitan tormentas y negros nubarrones. La música se va apagando, un triste silencio y un vacío casi existencial dominan el ambiente. 

Coco Chanel e Igor StravinskyEntra entonces la sinergia. Detrás de cada hombre potente hay una gran mujer, seguramente más potente que él mismo, aunque sea humilde, sufrida y callada; y las mujeres son la fuerza que respalda el renacimiento eventual de este compositor, que será aclamado a su debido tiempo por un París rendido a sus pies. Una mujer le financia y le apoya en sus conciertos y trabajos musicales; otra, su esposa fiel y amante, le acompaña sufrida y tolerante, le soporta su temperamento duro, le apoya musicalmente y le da hijos. Detrás de bastidores, una mujer genial y rica, Coco Chanel, lo observa apreciativa.

Luego, sin mayores explicaciones ni escenas intermedias, resulta un romance subrepticio entre Coco e Igor y la película se vuelve lenta, casi sucesión de hermosas fotografías. Los dos genios, inicialmente dos extraños, individualistas y egoístas, se integran, encontrando afinidades en sus miradas enigmáticas, en sus manos que tocan cuerpos y teclados, en sus silencios. Anna Mouglalis y Mads Mikkelsen actúan magistralmente y no son inferiores a esos dos personajes, que se van adentrando en mundos imposibles de pasión.

Coco Chanel & Igor Stravinsky, críticaLa cinta se recrea en los planos cercanos, y las dos caras y los dos cuerpos se acercan, pero las miradas se pierden en la lejanía, cada uno de los personajes extraviado en su propia y elusiva soledad.

La música de Gabriel Yared y la fotografía de David Ungaro son homenajes al diseño, escogidas con todo cuidado por el director, de manera que nada falta ni sobra. Todo fluye armoniosamente con el ambiente del París de la época, enormemente sugestivo, unido a los aconteceres de la cinta, acercando a los dos personajes. De alguna manera, el espectador lo siente cercano y real, y se integra sin dificultad, como apreciando una obra de arte.

Coco es diseñadora de modas, de espacios y de formas, y la película le rinde debido homenaje, a través de numerosos encuadres, en los cuales se resaltan los detalles de su casa, decorada en tonos negros y blancos, como sus vestidos. Los objetos son parte fundamental del filme: el piano, la habitación, las puertas, los muros y los techos, la rica casa, digna y fría, como sus gestos de mujer independiente e indiferente; ella escoge deliberadamente sus poses y sus movimientos cuando están juntos, haciendo el amor o conversando, o sentados al piano, todo en ella es diseño.  En la misma relación con Stravinsky, ella lo va convirtiendo en un objeto estético. En cambio, para él, ella tiene sentido en cuanto a que sea su musa musical secreta, tonalidad, silencios y contrastes. Eventualmente, se presenta el inevitable rompimiento entre estos dos seres tan independientes y geniales, simbolizado por una frase desafortunada del compositor, en la cual le señala que él es un genio de la música, mientras que ella es apenas una mujer rica, vendedora de esencias y de modas.

Chanel & Stravinsky, la películaEntonces, ¿han terminado las sinergias geniales? Para nada, ya las siembras están hechas y los dos genios, mutuamente nutridos, han descubierto aspectos ocultos de sus seres, despertados por esos momentos íntimos. Esos momentos van a brotar en forma de notas musicales cada vez más ricas y vitales en Stravinsky y como esencias y perfumes nunca antes vistos, diseñados por Coco Chanel. A nosotros han llegado también, como se puede apreciar en esta bella película en la que Kounen fantasea con las esencias musicales de esos dos seres, para que las veamos y las apreciemos, para que sean reales para nosotros, espectadores imaginarios. Así también somos parte de las sinergias geniales que crean el cine y sus protagonistas.

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