Requiem por un sueño

Por Arantxa Acosta

Requiem por un sueño: Fantasmas de un Futuro Perdido

Nonesusch rRcords (Warner Music Group), 2000

Requiem por un sueño


Requiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000) es una de esas películas que, una vez vista (si llegas al final, claro), no podrás olvidarla nunca. Nunca. Por su argumento, por su espléndido montaje y, por encima de todo, por su tema principal.  

Aronofsky, uno de los directores más prometedores del panorama actual y que no ha defraudado  hasta la fecha con ninguno de sus largometrajes, ha confiado a Clint Mansell la composición para todos sus films. Desde la inclasificable Pi (1998) hasta El luchador (2008), pasando por la imprescindible La Fuente (2006), el músico ha sabido aportar a todos ellos lo que necesitaban, innovando en sus creaciones y sin repetirse en ningún momento (variedad que es mucho más difícil de encontrar en otros compositores como, por ejemplo, James Horner o Michael Nyman). De hecho, y también siempre dentro del campo instrumental, encontramos un estilo radicalmente diferente en su genial BSO de Moon (Duncan Jones, 2009).

Requiem por un sueñoEn Requiem por un sueño Mansell divide la banda sonora en las tres épocas del año en las que transcurre el film: Verano, cuando se nos presenta a los felices personajes (Jared Leto y Jennifer Connelly en sus mejores papeles hasta la fecha) y cómo viven su vida, repleta de fiestas, drogas... sin preocupaciones. Entre ellos, la madre del protagonista (Ellen Burstyn), mujer que vive encerrada casi siempre en su casa viendo la televisión y que defiende a capa y espada a su hijo, incapaz de reprocharle cómo ve que está malgastando su vida. Otoño, cuando todos ellos empiezan a caer irremediablemente en un pozo sin fondo por culpa de sus adicciones, pero aún inconscientes de ello, diciéndose a sí mismos que "sólo será esta vez". Finalmente, el Invierno, cuando vemos, tanto nosotros como ellos, cómo han llevado su vida hasta un callejón sin salida... y ya no hay vuelta atrás. 

Requiem por un sueñoPara ilustrar este camino a la perdición, la banda sonora de Requiem por un sueño elegida es completamente instrumental, combinando composiciones electrónicas, con una base de sintetizadores muy acentuada (las que ilustran los pasajes de cómo se drogan con pastillas, con heroína... las canciones Party o Dr. Pill -cómo no, principalmente), con aquellas en las que predominan los instrumentos de cuerda, usándolos de la forma más estridente posible, y que son las que, al escucharlas, ponen literalmente los pelos de punta. Si no se ha visto la película, el tema principal desconcierta y afecta profundamente sin saber muy bien por qué. Si se ha visto, lo que consigue es hacer revivir los peores momentos del film, recordando por qué en su momento pensamos que debíamos hacerla ver obligatoriamente a nuestros hijos adolescentes, los hayamos tenido ya o no. En cualquiera de los dos casos, en Requiem por un sueño, tanto el metraje de Aronofsky como la composición de Mansell, es imprescindible. Ahí va un pequeño "aperitivo"... no podrás sacártela de la cabeza.

 

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