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Colombia: trayectoria y perspectivas
Al hablar del cine de Colombia, mi país, me viene de inmediato a la mente la figura de Gonzalo Mejía, (1884 – 1956), famoso empresario del departamento de Antioquia, en Colombia, cuya vida está descrita en una forma muy preciosa en el filme Me llevarás en ti, Iván Obando, 2019. El gran Gonzalo Mejía fue pionero de la distribución del cine nacional y productor y actor protagonista de una de las primeras películas locales que logró éxito popular: Bajo el cielo antioqueño, Arturo Acevedo Vallarino (1926). En esta película, absolutamente costumbrista y local, se describen, en forma muy natural, las costumbres de los habitantes de las clases altas de la ciudad de Medellín. Se da origen en esta forma a la producción de películas protagonizadas por personajes y escenificadas en lugares de esta ciudad, quizás la más importante en el cine nacional, algunas de las cuales recorreré en esta reseña. En Medellín nació también la más tradicional de las empresas distribuidoras de cine en el país, Cine Colombia, que acaba de cumplir 90 años de labores. Quiero resaltar que para festejar este aniversario, se ha desarrollado un gigantesco recorrido por todo el país, llamado Ruta 90 que ha llevado el cine a 1000 comunidades rurales y apartadas del territorio colombiano. En lo que tiene que ver con lo urbano, esta empresa mantiene activos ciclos especiales de películas relacionadas con el arte, la ópera y el teatro universales, complementadas con foros y seminarios sobre los mismos. Acá en Medellín siempre se ha visto buen cine. En mis años de enamorado iba regularmente con mi esposa al Cine Libia, el lugar del cine arte en la época; así mismo, en mi juventud universitaria, fui asistente al Cine Club de Medellín, dirigido por el famoso crítico Luis Alberto Álvarez, donde escuché por primera vez las descripciones en lenguaje algo críptico y elevado de las películas. Acá en la ciudad se gestó otra interesante distribuidora de cine, Procinal, que es la mayor de la región y que mantiene activa una de las tres salas de cine arte de la ciudad, situada cerca de mi casa, donde veo, todavía con mi novia y ahora esposa, buena parte de las películas que comento en esta revista.
Quiero destacar que la región antioqueña es sede de varios festivales de cine, como los que se celebran en Medellín, Santa Fe de Antioquia. Támesis, El Retiro y el Jardín. Entre ellos están: El Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia es un encuentro de realizadores colombianos en torno a películas que han tenido como locación la histórica población, además de otras muestras. El Festival de Cine Corto Medellín busca generar un espacio de intercambio cultural y promoción de los talentos emergentes. Fantasmagoría – Festival de Cine Fantástico y de Terror de Medellín busca el acercamiento al cine de género para derribar los estereotipos, el rechazo hacía el terror, y dar a conocer obras desconocidas que permitan explorar estas temáticas desde perspectivas sociales, políticas y antropológicas. Intermediaciones – Muestra Internacional de Videoarte y Cine Experimental de Medellín es una muestra abierta, no competitiva, que busca promover y divulgar diferentes prácticas artísticas y experimentales, en torno al video en Medellín. Es un espacio en el cual puedan apreciarse los trabajos de artistas, profesionales, estudiantes y aficionados. El Tamecine Fest de Támesis en Antioquia, tiene como objetivo generar reflexión para lograr construir territorios más conscientes, con temas como territorio, memoria y ambiente. El Festival de Animación Comfama, celebrado en El Retiro, Antioquia, celebra el arte de la animación y su impacto en la cultura contemporánea. Inspirado en la creatividad y la magia de pioneros como Georges Méliè . el festival se propone como un espacio para explorar las fronteras de la imaginación y la narrativa visual. El Festival de Cine de Jardín, Antioquia presenta muestras de películas representativas sobre la Paz y el posconflicto, además de múltiples espacios para escuchar y conocer puntos de vista diversos sobre el tema del posconflicto.
Por otra parte, el país cuenta con más de 50 Festivales de Cine, en casi todas las ciudades importantes y en varios municipios y pueblos, siendo algunos de los más prestigiosos el Festival de Cine Verde de Barichara, que busca concientizar al público sobre el cuidado del medio ambiente. El Festival Internacional de Cine Independiente de Villa de Leyva, un evento que reúne películas, conferencias, talleres y encuentros en torno a un eje temático que cambia cada año. El Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI), es quizás el más famoso a nivel internacional, reuniendo cada año exponentes destacados del cine colombiano y extranjero, sirviendo como vitrina de lanzamiento para películas colombianas y producciones a nivel mundial. Allí se reciben anualmente más de 1o0.000 asistentes que disfrutan también proyecciones gratuitas en lugares públicos. El Festival de Cine Corto de Popayán es una muestra de los mejores cortometrajes de realizadores colombianos y jóvenes promesas de la industria nacional en las categorías ficción, documental y animación; así como una selección de las piezas más destacadas en eventos internacionales como el Festival de Cortometrajes de Sao Pablo. El Festival de Cine de Bogotá es también muy famoso. Se caracteriza por premiar a nuevos realizadores a nivel internacional en las categorías cine argumental, documental, documental sobre arte y video y un premio especial llamado Círculo Precolombino. Se destaca que dicho festival tuvo la ocasión de ser el primero en entregar un premio internacional como mejor director al español Pedro Almodóvar por su película La ley del deseo. El Festival Internacional de Cine de Cali sigue la huella de Andrés Caicedo, el malogrado cineasta caleño fundador del Cine Club de Cali. Cada año los asistentes disfrutan de una selección de unas 140 películas, entre cortometrajes y largometrajes nacionales e internacionales. El Festival Internacional de Cine de Santander recibe anualmente cerca de 50 mil personas en un evento que explora el cine a través de nuevas tendencias narrativas en las categorías documental, ficción y cortometraje. Allí se desarrolla un trabajo con niños y jóvenes por medio del proyecto “Semillero de Cineastas”. El Festival Internacional de Cine de Barranquilla, durante la época de carnaval, es un evento que busca posicionar el caribe colombiano en el mapa de la cinematografía mundial. Es un evento maratónico, con más de 200 horas de proyección, que se toma las calles de la ciudad de la costa del Atlántico y los municipios aledaños, mediante Cine Vans. El Quibdó África Film Festival, se realiza en Quibdó, la capital del Chocó, la región con mayor presencia de afrodescendientes en el país. Invita a explorar espacios simbólicos de encuentro entre África y su diáspora. Se celebra también en el país el FICDEH – Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos en varias ciudades y cerca de 30 municipios. Pretende refleja el contexto actual del conflicto, lucha y legitimidad de lo de los Derechos Humanos en Colombia y el mundo. Siendo Colombia tan rico en montañas, es apenas lógico que se celebre el Festival Internacional de Cine en las Montañas en los icónicos municipios de Salento y Filandia en Quindío, que busca fomentar el arte y la cultura para resignificar las zonas montañeras y cafeteras colombianas, con su patrimonio, aportes históricos y como epicentros culturales. Finalmente, deseo mencionar el Festival de Cine Espiritual Contracorriente de Bogotá, que expone el cine espiritual desde un lenguaje universal, tratando asuntos internos del ser humano, un cine de lo invisible que captura temas relacionados con lo espiritual, lo ancestral y regional.
¿Cómo se ha desarrollado el cine colombiano desde esa primera película de 1925? En ese mismo año se filmó Alma Provinciana de Félix Joaquín Rodríguez. Pero fue muy tímido el desarrollo, hasta que, a partir de 1964, con El río de las tumbas, Julio Luzardo, empezaron a producirse, crecientemente, películas en el país. Utilizando como fuente la excelente lista de películas preparada por Proimágenes Colombia, que incluye 744 largometrajes desde 1925, encuentro que el número de películas anuales producidas en el país ha llegado a 79 en 2024, partiendo de 10 anuales como promedio entre 2005 y 2010. Estos ya son números respetables, que indican una cierta madurez en esta importante industria del arte y el entretenimiento.
Me quiero referir ahora a algunas películas icónicas, para provocar la curiosidad de los lectores, que quizás quieran aproximarse a algunas de estas producciones que menciono o a muchas otras. Pienso que el cine colombiano ha estado bastante relacionado con seis temas principales:
La violencia que ha azotado al país desde 1948, y que, exceptuando algunos momentos de tranquilidad, ha martirizado el país, especialmente en ciertas zonas rurales, con el amplio protagonismo de grupos subversivos. Los colores de la montaña, Carlos César Arbeláez, 2010 es una triste historia, bellamente contada, sobre los sufrimiento que han causado los grupos subversivos con la siembra de minas quiebrapatas en las veredas campesinas, destruyendo elementos vitales de tranquilidad para los niños que las habitan y sus padres. Monos, Alejandro Landes, 2019, es una historia de jóvenes rebeldes, casi de estilo guerrillero, que viven extrañas aventuras de criminalidad y locuras en las selvas montañeras; acá quedan resaltadas la sicología y la lógica de la absurda guerra que ha carcomido tantas mentes en el país. Matar a Jesús, Laura Mora, 2018, es una historia de venganza, que refleja la génesis de muchas de las violencias en Colombia; una joven se encuentra con Jesús, el sicario asesino de su padre y decide matarlo, solo que se desarrolla una secuencia de eventos inesperados entre víctima y victimario, que desafían las creencias de ambos y de los espectadores.
La criminalidad, especialmente la relacionada con el narcotráfico, que ha convertido desafortunadamente al país en terreno para la acción de bandas y grupos que atormentan especialmente zonas deprimidas de las ciudades y las zonas donde se dan los cultivos ilegales. También es común el tema de la nefasta criminalidad relacionada con la violencia familiar o barrial. Pájaros de verano, Ciro Guerra, Cristina Gallego, 2018 es un verdadero clásico, que narra las historias de la aparición de los cultivos de marihuana en las regiones de la Sierra Nevada y de la Guajira y su funesta influencia sobre las comunidades indígenas y de campesinos de la zona; todo un cambio acelerado de paradigmas bajo el poder del dinero fácil proveniente de los ávidos consumidores del exterior. La mujer del animal, Víctor Gaviria, 2017, es un extraordinario drama, en el cual queda evidente lo que, literalmente, es el comportamiento animal de un hombre criminal, posesivo, abusivo hasta la muerte, ante el cual nadie parece capaz de actuar, en el escenario de la vida de rebusque y pobreza que sufren la protagonista y sus vecinos; pero también queda en evidencia la capacidad una mujer para resistir y superar la deshumanización. La vendedora de rosas, 1998 y Rodrigo D: No futuro, 1990, ambas también de Víctor Gaviria, se convirtieron en clásicos de fama internacional sobre las situaciones creadas por la situación social, la miseria, la criminalidad y la violencia en la ciudad de Medellín. Se trata de historias de amplio sentido humano, que se adentran en las mentes y en las vivencias de personajes sencillos, que se ven sometidos a exigencias y desafíos casi insuperables.
El humor y la comedia, que con frecuencia logran superponerse a las negatividades violentas, en películas que recorren aspectos de la variopinta cotidianidad nacional, como las vacaciones, la ironía, las mediocridades de la burocracia y la tradicional picaresca nacional. Por ejemplo, la saga El paseo (ya en va en El paseo 7, Ricardo Coral) ha tenido bastante éxito. Creo que La estrategia del caracol, Sergio Cabrera, 2023 es la mejor de este género y se exhibió con grandes elogios y resultados. Cuenta con gran humor, acompañado de sensibilidad, los aconteceres sucedidos a un grupo de inquilinos que habita una casa tradicional, muy especial, que debe ser restaurada. Ellos se oponen al establecimiento legal, leguleyo y burocrático, mediante hábiles estrategias que culminan en un final inesperado.
Las situaciones de tipo social, relacionadas con la pobreza, las barriadas urbanas, los desplazamientos, el desempleo, la lucha por la supervivencia de distintas personas y poblaciones, la situación de los jóvenes y sus conflictos con la sociedad y la familia son temas de trato frecuente. Los reyes del mundo, Laura Mora, 2022 es una película de carretera criolla, personificada por cinco jóvenes que salen de las calles de Medellín, en busca de un sueño y de una nebulosa promesa, a recorrer el norte de Antioquia, enfrentando paisajes, ríos, selvas, burocracias, criminales y aventuras sin pausa que desafían su amistad y que los llenan de experiencias valiosas y frustraciones inevitables. Los Nadie, Juan Sebastián Mesa, 2016, es otra aventura al estilo de película de carretera de unos jóvenes, gente alocada y callejera, al modo hippie, que discurren por carreteras y pueblos, con su música, madurando a la fuerza y experimentando la realidad de ser gente rechazada y desconocida. El día de la cabra, Samir Oliveros, 2017, transcurre en la isla de Providencia en el Caribe; dos jóvenes viven una exótica historia familiar y relacional, signada por las costumbres locales y sus frustraciones personales, tratando de resolver una intrincada trama, centrada en el ambiente naturista y simple de la isla.
Las situaciones que experimentan los colombianos que hacen parte de las corrientes migratorias en Estados Unidos y Europa, con frecuencia heroicas y ejemplares, algunas veces abundantes en tragedia, humor o picaresca son igualmente frecuentes. Aurora, José Luis Arzuaga, 2023, es una bien contada historia de una joven colombiana que se enfrenta a los azares de la migración ilegal en Nueva York, entre ellos manejar de lejos las tragedias y las malicias de sus parientes en Colombia.
Es abundante el tratamiento de aspectos relacionados con las costumbres y las regiones del país. Colombia es un país rico en geografía, etnias y diversidad cultural, especialmente en las costas, las montañas, las llanuras y las selvas. Jericó, el infinito vuelo de los días, Catalina Mesa, 2016, es una preciosa narración, a modo documental, sobre las costumbres de este municipio antioqueño, famoso por su religiosidad, pero también por su cultura y sentido de la libertad personal. Caballo de acero, Luis Londoño, 2023, narra los costumbrismos y avatares de las regiones de la minería del carbón, entrelazados con la pasión colombiana por el ciclismo de ruta competitivo. La roya, Juan Sebastián Mesa, 2022, está dedicada a las tierras cafeteras, al cultivo del café en las montañas, personificadas en un joven que se resiste a emigrar hacia la ciudad, como lo hacen sus compañeros, para enfrentar las dificultades de las cosechas, los precios y la violencia y las complejidades del amor.
Con alguna frecuencia se refiere el cine nacional a narraciones, sagas, e historias de personajes famosos o relatos basados en la literatura. El olvido que seremos, Fernando Trueba, 2020, es una narración novelada basada en el escrito de Héctor Abad Facilionce, sobre la vida de su padre Héctor Abad Gómez, médico, docente, dirigente y activista por los derechos humanos en Antioquia, región polarizada y sujeta a la violencia en los años 70. Es la historia de su vida familiar, de sus luchas, centrada en el amor familiar y la superación de las tragedias. El sendero de la anaconda, Alessandro Angulo, José Varón, 2019, es un documental, que narra las novelescas aventuras de los exploradores Wade David y Martín Von Hildebrand, cuando traviesan zonas de la profunda selva y de los ríos de la amazonia colombiana, entrando en contacto con las costumbres de sus celosos habitantes, tribus llenas de tradiciones y sabiduría. Leyenda viva, Martín Nova, 2022, es un precioso documental que narra la historia del Vallenato, el famoso estilo musical de las regiones d Valledupar, el Cesar y de La Guajira, basado en el acordión, instrumento que llega casi por azar a la región, para convertirse en fundamental en los cantos y ritmos populares de la misma.
Espero haber transmitido una visión atractiva del cine de Colombia y que puedan ver alguna de estas cintas.
Trailers. Comparto tres invitaciones.
La estrategia del caracol
Rodrigo D. No futuro
Los colores de la montaña