Anatomía de una vida

Lo mejor de Eva

Mariano Barroso, España, 2011

Por Joaquín Juan Penalva

Cartel de la película Lo mejor de Eva

Eva (Leonor Watling) es una juez joven, íntegra, implacable, fría... Siguió la carrera judicial por dictado de su padre, un antiguo fiscal, que la ha moldeado a su imagen y semejanza y ahora se encuentra en coma. Ella ha pasado toda su juventud estudiando y preparando unas oposiciones en las que quedó primera. Tras dos años instruyendo casos, se enfrenta por primera vez a la muerte, la de una joven bailarina de striptease llamada Liuba (Polina Kiryanova). Este es el planteamiento inicial de Lo mejor de Eva (2011), largometraje que supone el regreso del director catalán Mariano Barroso a las pantallas de cine tras las ya algo lejanas Hormigas en la boca (2005) y Kasbah (2000). Lo mejor de Eva, sin embargo, tiene muchos más puntos en común con los primeros títulos de su filmografía que con estos últimos, y nos conduce hasta el Mariano Barroso de Mi hermano del alma (1994), Éxtasis (1996) y Los lobos de Washington (1999).

En cierto modo, Lo mejor de Eva recuerda en muchos aspectos al último largometraje de Enrique Urbizu, No habrá paz para los malvados (2011), donde también encontramos una juez, Chacón (Helena Miquel), que comparte con Eva muchas similitudes. Ahora bien, si la película de Urbizu se centraba en el policía Santos Trinidad (José Coronado), la de Barroso sigue de cerca la existencia de Eva, que es, en muchos sentidos, una vida truncada. Todo cambia cuando se cruza en su camino el personaje de Rocco (Miguel Ángel Silvestre), novio de la chica asesinada que se presenta como testigo principal del caso.

Fotograma de Lo mejr de EvaLo mejor de Eva comienza como un drama judicial casi prototípico, en el que el caso instruido nos ayuda a conocer a la juez, cuya vida se centra exclusivamente en el trabajo. Lo único que se sale un poco de esa entrega profesional es su afición a correr todas las noches y la relación con su hermana, Marta (Adriana Ugarte), única conexión con el mundo exterior, lejos de los juzgados y de los procedimientos. De hecho, el personaje de Marta está un poco desaprovechado, ya que podría haber dado mucho más juego (Marta también tuvo el mismo padre autoritario, pero no es como Eva, ¿por qué?). Poco a poco, a medida que la relación entre Eva y Rocco se va estrechando, la película se va convirtiendo en un thriller de alto voltaje erótico. Es más, es precisamente en esas escenas y en la química que existe entre los actores protagonistas donde encontraremos lo mejor de la película.

Lo mejor de Eva, críticaAunque la cinta admite una lectura en clave ética, no es eso lo más importante, sino la evolución que sufre el personaje de Eva a lo largo del metraje, ya que pasa de ser una mujer fría, distante y tensa a convertirse en una mujer impulsiva y pasional, por primera vez liberada de una educación represiva que solo le ha enseñado a juzgar. Esa evolución la podemos verificar incluso en su apariencia física; al principio, lleva el pelo recogido en una cola, pero, al final, lo lleva suelto. Para Eva, soltarse el pelo es como liberarse de todos los prejuicios y frustraciones. En realidad, ella siempre había mostrado predisposición hacia las artes, especialmente hacia la danza, pero su padre acabó por convertirla en un reflejo de sí mismo, acabó por hacer de ella un receptáculo de sus propias frustraciones. De eso es de lo que habla Lo mejor de Eva, si bien el fondo sobre el que se plantea la historia es el asesinato de Liuba y los intentos del empresario Álvaro Peña (Helio Pedregal), el principal sospechoso, por salir impune. Completan el reparto dos secundarios magníficos, Nathalie Poza y Joxean Bengoetxea, como la esposa y el abogado de Peña, respectivamente. Aunque Nathalie Poza podría haber interpretado a la perfección el papel de Eva, encaja muy bien en su papel de madre y esposa resignada, y acaso lo único que se echa un poco en falta es conocer un poco más su historia, concederle algo más de diálogo y entidad a un personaje que resulta clave en la trama.

Película Lo mejor de EvaMariano Barroso es fundamentalmente un director de actores, y eso es algo que se nota, y mucho, en Lo mejor de Eva, donde unos pocos actores llevan todo el peso de la narración. Quizás sea discutible el uso de la voz en off de la protagonista al principio y al final de la cinta, tratando de crear un marco de referencia para la historia, pero lo que resulta innecesario es el flashback que muestra la dura infancia de Eva. El flashback está bien resuelto, pero rompe el ritmo narrativo, que va por otros derroteros. Por lo demás, la trama está bien planteada y desarrollada, si bien patina en el desenlace. De todas maneras, lo más interesante es que, por una vez, se intercambian los roles y, en lugar de un protagonista que conoce a una “mujer fatal”, encontramos a una protagonista que conoce a un gigoló, un “hombre fatal”. Tampoco faltan algunos guiños cinematográficos, como el nombre del protagonista masculino, que, pese a su profesión, no procede del actor porno Rocco Siffredi, sino del título de un clásico del cine de todos los tiempos, Rocco y sus hermanos (Rocco e i suoi fratelli, Luchino Visconti, 1960). En cualquier caso, Lo mejor de Eva es una buena ocasión para reencontrarse con Mariano Barroso.

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