Por Liliana Sáez
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Balibó. Robert Connolly (Australia, 2009)
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Cómplices del silencio. Stefano Incerti (Argentina/Italia/España, 2010)
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Disparar al elefante. To shoot an elephant. Alberto Arce y Mohammad Rujailah (España/Palestina, 2009)
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Distancia. Sergio Ramírez (Guatemala, 2011)
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El piloto de Perón. Ezequiel Comesaña (Argentina, 2010)
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Eva y Lola. Sabrina Farji (Argentina, 2010)
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General Nil. Ryszard Bugajski (Polonia, 2009)
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La cicatriz de Paulina. Manuel Legarda (Suiza, 2010)
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Macuro. Hernán Jabes (Venezuela, 2008)
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Presunto culpable. Roberto Hernández y Geoffrey Smith (México, 2008)
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Una de las dos ganadoras del Festival. Corre el año 1975: faltan apenas unos días para que Indonesia invada Timor Este. Un joven Ramos-Horta contrata a Roger East, un periodista veterano, para que se encargue de investigar lo sucedido a cinco jóvenes reporteros australianos de los que se ha perdido rastro. El recorrido de East, desde su encuentro con el político hasta una Balibo invadida, sometida y diezmada, se hará de la mano de lugareños que lo ubicarán en el terreno minado que le tocará recorrer.
Dos jóvenes periodistas llegan a Buenos Aires con la intención de cubrir el Mundial de Fútbol de 1978. El país que encuentran está doblegado por una dictadura que recorre las calles e interrumpe el andar de los transeúntes. Una familia de inmigrantes recibe al sobrino italiano y le da cobijo en su casa. Allí se reúne toda la prole junto al patriarca, que ofrece su mesa a los visitantes. Una sospecha velada será la punta para que la narración se desarrolle en dos vertientes: por un lado, la historia de amor casi imposible entre Maurizio y Ana, y por el otro, la persecución de los jóvenes por parte de agentes del gobierno de facto.
Un grupo de periodistas encubiertos registran imágenes en la Franja de Gaza, entre diciembre de 2008 y enero de 2009, cuando se lleva a cabo una matanza de civiles por parte de bombarderos israelíes.
Don Tomás recorre durante dos días el camino que lo llevará hasta su hija, secuestrada cuando niña por hombres del ejército, hace veinte años. El recorrido del hombre nos llevará desde el campo hasta la ciudad y lo acompañarán distintos personajes en su camino. Todos ellos, representantes de algún sector de la sociedad guatemalteca.
Esta es la única película fuera de la competencia internacional que vimos. Se trata de un documental, basado en un personaje que se destacó en la historia aeronáutica argentina. Uno de esos seres olvidados por los libros, que brindó su pasión por el vuelo a un proyecto de país más grande, en un momento en que la Argentina buscaba su crecimiento como nación, bajo el gobierno de Juan Perón. Ezequiel Comesaña aborda la figura de Edmundo Weiss, el probador de los aviones construidos durante la industrialización argentina, con la intención de destacar la obra llevada a cabo durante esta etapa de la historia argentina, a través de la pasión de un hombre y el compromiso por la causa nacional. Utiliza para ello imágenes de archivo, entrevistas y animación.
Juventud, plasticidad, alegría. Dos mujeres jóvenes son amigas y actúan en un circo. Primerísimos planos sobre los rostros jóvenes, muy maquillados. Ojos expresivos, bocas y mejillas rojísimas sobre pieles blancas. Ambas amigas, aparentemente felices, con la alegría que da la juventud. Sin embargo, cada una tiene su pasado... y cada una le huye a su manera. Sabrina Farji nos cuenta una historia posible, latente en las noticias de los últimos años. La hija de una desaparecida y la niña apropiada por quienes desaparecieron a los padres. Una escribe una historia de fábula para tener un pasado. La otra no quiere aterrizar en la realidad.
No sólo hubo, en los filmes ofrecidos en el Festival, historias recientes. La Segunda Guerra Mundial también está presente en el biopic de Emil Fieldorf, agente secreto del ejército polaco durante la Segunda Guerra Mundial, acusado y condenado por los soviéticos bajo falso testimonio. Una historia ambientada en el invierno de la estepa rusa y en los oscuros recovecos de las cárceles, que no nos da respiro. Su recorrido lo irá hundiendo cada vez más en ese callejón sin salida que pretende ser una metáfora de la insensatez de la guerra.
Manuel Legarda bien podría haberle dado formato de cortometraje a su documental y hubiera dicho lo mismo sin tener que repetir imágenes hasta el cansancio. La temática, estremecedora. Un grupo de mujeres de la zona andina del Perú denuncian haber sido engañadas durante la campaña de planificación familiar emprendida por el gobierno de Fujimori en 1985.
La más floja de la competencia. Ha sido grato ver cine venezolano, pero Macuro ofrece una historia de injusticia en clave de épica popular tipo Fuenteovejuna. Un pueblo vive a expensas de una fábrica de cemento, que crece sin importarle la comunidad vecina. Totalmente esquemática, con buenos (los "héroes" del pueblo, provincianos que cumplen con todos los estereotipos) y malos (obviamente, los empresarios que manejan la fábrica cementera, capitalinos insensibles y aprovechadores) enfrentados y con una historia de poder que doblega las necesidades y derechos del prójimo.
Cerramos con la otra ganadora del Festival. Un film que viene con cuantiosos premios y que ofrece en clave documental la historia de un joven mexicano, del cual no importa tanto su nombre, sino su situación. Situación que es compartida por muchos mexicanos debido a la praxis de una Justicia que, paradójicamente, es injusta.
