Un detective de los de antes

En el centro de la tormenta

(In the electric mist). Bertrand Tavernier, EUA-Francia, 2009

Por Arantxa Acosta

"Los lectores ya no aceptan detectives que sólo investigan". Curiosa, esta cita de Harlan Coben, uno de los más famosos escritoresEn el centro de la tormenta contemporáneos de novela negra, que apareció hace unos días en el periódico. Curiosa, porque es la sensación que queda después de ver En el centro de la tormenta.

Dave Robicheaux es un veterano de la guerra de Vietnam en sus últimos años antes de jubilarse como detective en la Nueva Iberia post-Katrina. La actual investigación sobre un asesino serial de jóvenes prostitutas le lleva a sacar a la luz otro asesinato, acontecido más de treinta años atrás y del que él mismo fue testigo, que le hará replantearse sus convicciones sobre los límites existentes entre el bien y el mal, sobre la tolerancia en el Sur e incluso sobre su propia cordura. 

Llevando a la gran pantalla la novela de James Lee Burkes, la película del también veterano cineasta Bertrand Tavernier (veterano, a su vez, en llevar a la gran pantalla ficciones policíacas) está realizada siguiendo los estándares de los films negros de toda la vida: simplicidad en la puesta en escena, complejidad de giros argumentales y desenlace triunfante al descubrir al asesino. En resumen: simple pero efectiva. Algo a lo que últimamente no estamos tan acostumbrados, entre tanto súper-detective tipo CSI o películas llenas de efectos especiales. El resultado es ese sentimiento de que ha sido demasiado normalita... cuando, en realidad, tendríamos que estar agradecidos de poder disfrutar de una película que transmite tanto con tan pocos recursos. Es, sencillamente, la historia de un detective que quiere, por encima de todo, hacer justicia. Pero, claro, ¿desde cuándo una novela negra es sencilla?

En el centro de la tormentaQuizá, gracias a esta veteranía, la película avanza pausada, pero firme, para presentar la complejidad del relato. Y es que, como en cualquier novela negra, la historia principal es lo de menos: lo importante es, realmente, todo lo que no se explica abiertamente ante las cámaras.

Porque, si de algo trata En el centro de la tormenta es del Sur y la cerrada pero orgullosa  cultura de sus habitantes. Si bien el terrible asesinato de un hombre de color a sangre fría y por motivos raciales hace resurgir esa cultura de supremacía blanca que ya se inició siglos atrás en el estado de Louisiana, la película muestra cómo sus gentes intentan seguir tapando esos asesinatos, avergonzándose de ellos, pero a la vez sintiendo el derecho a poder justificarlos. El contrapunto, siempre escondido detrás de una guitarra y su buen jazz, estará en las secretas conversaciones que nuestro detective mantendrá con los viejos negros de la zona, aquellos que le guiarán en una investigación ya resuelta por estos habitantes desde hace tiempo, pero que no pueden revelar abiertamente por temor a las represalias. Así, encontramos mafiosos, criminales reconvertidos en poderosos empresarios (los terratenientes de otra época) y astutos personajes que saben, o llegarán a saber como nuestro detective, la verdad enterrada bajo los escombros dejados atrás por el huracán... de la vida.

Por otro lado, el claro mensaje "subliminal" del film es esa certeza de lo vil que es el mundo. No importa lo que hagamos, siempreEn el centro de la tormenta habrá malas personas que intentarán imponer sus deseos, y buenas personas que intentarán evitarlo. Este mensaje es muy claro en las visiones que el detective tiene del General de la Confederación (toque misterioso del film, esos soldados que aparecen entre la niebla de las marismas, entre la confusión del detective), hombre que él siempre ha admirado pero que no deja de ser -he aquí uno de los contrapuntos- uno de los máximos defensores de continuar con la esclavitud. Una visión que le abre los ojos a la triste realidad: siempre ha habido y habrá guerras entre los hombres, ya sea por intereses nacionales o internacionales, por temas raciales, económicos o religiosos.

El retrato de una Nueva Iberia sumida en una continua niebla tras el paso del huracán Katrina impregna la película de una melancolía que no la abandona ni en los momentos más divertidos. Porque el humor, cómo no, también negro, está muy presente en el film, gracias al personaje principal: Tommy Lee Jones retrata magistralmente (¿cuándo no lo hace?) a ese detective de la vieja escuela, cuyos actos parecen ser la clara consecuencia de estar "de vuelta de todo", tras las experiencias que le han debido tocar en la vida. Una persona que no se asusta si el mafioso del lugar le amenaza y, es más, no se muerde la lengua al llamarle basura delante de sus secuaces. Un detective íntegro hasta la médula pero conocedor de que, a veces, para ser íntegro tienes que cometer alguna obra poco decente... alguna acción gris, como el paisaje que le rodea.

En el centro de la tormentaEl toque antiguo del que el director dota la puesta en escena, mezcla de la acción histórica con el campamento de los soldados de la Guerra de Secesión y del lugar en el que se desarrolla la acción, donde parece que el tiempo se haya detenido tras tanto sufrimiento, es clave para situar el suspense de estos asesinatos que, repetimos, no son lo importante del relato. Si a esto le sumamos un avance equilibrado, que mantiene la atención y no alarga innecesariamente el suspense, y unas interpretaciones que aunque parezca contradictorio  redondean la indefinición de los personajes, En el centro de la tormenta se convierte en un film más que correcto dentro del género, que rezuma melancolía (incluso algunos de los diálogos más cómicos descolocan tanto que convierten el conjunto en más triste) y que demuestra que, a veces, para luchar por el bien hay que hacer el mal o, al menos, mantenerse en la delgada línea que los separa.

Si os gustó Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997), aquel film de Clint Eastwood, considerado menor en su filmografía, pero cada vez más apreciado con el paso de los años, seguro que no os defraudará lo último del francés Bertrand Tavernier (que, a su vez, es lo primero con capital estadounidense). Repetimos: triste, sencilla... eficaz, que es lo importante.

Ficha técnica:

En el centro de la tormenta (The electric mist), EUA-Francia, 2009

Dirección: Bertrard Tavernier
Producción: Michael Fitzgerald, Frédéric Bourboulon
Guión: Jerzy Kromolowski, Mary Olson-Kromolowski (basado en la novela de James Lee Burke)
Fotografía: Bruno de Keyzer
Montaje: Larry Madaras, Roberto Silvi
Música: Marco Beltrami
Interpretación: Tommy Lee Jones, John Goodman, Kelly Macdonald, Mary Steenburgen, Peter Sarsgaard, Ned Beatty, Justina Machado, James Gammon, Pruitt Taylor Vince, Levon Helm


Trailer:

 

 

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