Lo que no fue

La reina Victoria (The young Victoria). Jean-Marc Vallée, Reino Unido-EUA, 2009
Por Liliana Sáez

El Reino Unido ha dado innumerables temas al cine; ofrecidos, sobre todo, por su monarquía amoral y dispendiosa; por la La reina Victoria cartelpersonalidad de sus monarcas y la admiración que despierta el carácter fuerte de sus mujeres. Así, el reinado de Enrique VIII empalidece frente a la suerte corrida por sus seis esposas. O el gobierno de Isabel, la reina virgen, que debió enfrentarse a la Armada Invencible española o a las disquisiciones religiosas cuando debió decidir la suerte de su prima María Estuardo, la reina de Escocia. O la reciente La Reina (The Queen, Stephen Frears, 2006), retrato respetuoso de la actual regente de Gran Bretaña. Y esto, sin contar las distintas adaptaciones de las obras de Shakespeare.

Si había algún personaje significativo en la historia británica, tratado en una larga lista de telefilmes y como personaje de referencia en el cine, que necesitaba una biografía donde su trayectoria fuera el eje central del argumento, era la reina Victoria, aquella monarca que rigió los destinos del país desde muy joven y que permaneció la mayor cantidad de años en el trono, sin que su poderío trastabillara.

Ya John Madden había filmado Mrs. Brown (1997), sobre la historia de la reina una vez llegada a la viudez. Los años jóvenes, en cambio, ricos por la existencia del germen de una nación que ampliaría sus dominios en mayores colonias, que se desarrollaría industrialmente, dejando el carácter agrario y rural atrás, y que cobijaría en el amplio lapso de su reinado movimientos artísticos e intelectuales de gran valor, como la revelación La reina Victoria fotogramaque Charles Darwin hace en "El origen de las especies"; o la literatura de Lewis Carroll, Jane Austen, las hermanas Brontë, Oscar Wilde o el significativo Charles Dickens; o las artes plásticas visiblemente influenciadas por la aparición de la fotografía en el arte de los prerrafaelitas, que logran combinar impresionismo con realismo social; o esa arquitectura que guarda en sus entrañas el duelo entre los estilos gótico y clásico... o el Londres de niebla y oscuridad donde Jack el destripador hacía de las suyas... Toda una época, un imaginario que se revela con la única mención del nombre de esta reina, cuya sociedad suele catalogarse como moralista, pacata, represiva; y sin embargo, nunca antes, ni después, su desarrollo como imperio tuvo tanto empuje.

Todo esto para decir que nada de ello está en el film del canadiense Jean-Marc Vallée, en el que Emile Blunt interpreta a una joven sobreprotegida por su madre y su regente, bajo oscuros intereses que el film deja en penumbras. Victoria es mostrada como una adolescente que sueña con el amor de su primo y futuro esposo y, a la vez, es ganada por el seductor manejo político del liberal Lord Melbourne. El enfrentamiento de éste con el conservador Sir Robert Pell es reducido por Vallée a un simple asunto doméstico, desluciendo un tema más político y trascendental, como en realidad fue la incapacidad de Melbourne para controlar las colonias británicas de Jamaica y Canadá lo que lo hizo declinar su poder, por lo menos, hasta una próxima oportunidad. 
La reina Victoria fotograma 2
El guión del oscarizado John Fellowes (por el impecable libreto de Gosford Park, Robert Altman, 2001) deja muchos temas en el tintero. Nos muestra la historia de amor entre Victoria y el príncipe Alberto, encriptadas en su vida cortesana, dejando de lado riquísimos temas que sostienen la vida de esta mujer en la historia de su país y sus colonias. Aunque el "Young" del título lo ampare, ciñéndolo a un período determinado, los intertítulos con los que cierra el film deja evidente lo que afirmo. Si esos carteles no existieran, no nos hubiéramos enterado de que la reina inglesa ha sido la que ha tenido el reinado más extenso, que tuvo una vida feliz junto a su esposo, que él se convirtió en su asesor y juntos modernizaron Gran Bretaña, que ampliaron los horizontes de sus colonias (en la India, Australia, Canadá y una gran parte de África), que tuvieron una descendencia prolífica, que fue ubicada estratégicamente en los distintos reinados de Europa (Alemania, Prusia, Reino Unido, Rusia, Dinamarca, Edimburgo, España...), o que vivió el resto de sus años guardando luto por tan desconsolada pérdida.

El film se queda en una romántica historia de amor, ambientada en unos escenarios espectaculares, salpicada con algunos tintes políticos casi incomprensibles, propia de un canal de cable como Cosmopolitan, seguramente programado por quienes (una curiosidad que esté producido por Martin Scorsese y Sarah Ferguson) consideran que a las mujeres nos encanta este tipo de historias sosas, sin mayores profundidades, como las novelas de la tarde, que ya dejaron de servir de compañía a quienes ya no cosen ni bordan, a quienes ya no se quedan en la cocina, esperando que la familia se reúna junto a la mesa para ofrecer el fruto de su trabajo diario.

Ficha técnica:

La reina Victoria (The young Victoria), Reino Unido - EUA, 2009

Dirección: Jean-Marc Vallée
Producción: Graham King, Martin Scorsese, Tim Headington, Sarah Fergurson
Guión: Julian Fellowes
Fotografía: Hagen Bogdanski
Música: Ilan Eshkeri
Interpretación: Emily Blunt, Rupert Friend, Paul Bettany, Miranda Richardson, Jim Broadbent

 

 

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