Famosa odisea espacial

2001, odisea del espacio (2001, A Space Odyssey). Stanley Kubrick, EUA, 1968
Por Liliana Sáez

2001, a space odisseyNacida a partir de la nada feliz constatación de que el hombre no es el centro del universo, sino que la Tierra forma parte de una galaxia que es una minúscula nube en un espacio infinito, la ciencia-ficción ha ofrecido innumerables posibilidades, y con ello, tantos subgéneros, que es cada vez más difícil contenerla dentro de una red clasificatoria, sin pecar de reduccionistas.

Como género cinematográfico tuvo su época de oro allá por los años 50, en plena Guerra Fría, cuando Estados Unidos veía en cualquiera a un espía ruso infiltrado. De allí la cantidad de películas que hablaban de la invasión de marcianos (Marte, planeta rojo, terror rojo, rojo... comunista); filmes que se suelen catalogar en la Serie B. Habría que esperar 2001, una odisea del espacio (1968), de Stanley Kubrick, para que se diera una nueva inflexión en el género.

2001, a space odisseyEstructurada en tres grandes partes -unidas todas ellas por la constante presencia de un monolito, icono metafísico, cuya manifestación pareciera representar el avance de un estadio más en la evolución de la humanidad-, la historia se inicia con el "Amanecer del hombre", en el Paleolítico. Allí, unos primates luchan por su supervivencia, hasta que la presencia del monolito influye en su conducta. Entre esta primera parte y la segunda, el "Viaje a la Luna", Kubrick construye la más hermosa y extensa elipsis de la historia del cine, que enlaza, a través del lanzamiento de un hueso prehistórico hacia el cielo, la presencia de un satélite futurista que flota en el espacio, donde una nave, al son del Danubio Azul, danza su transcurrir.

La segunda parte del film, el "Viaje a la Luna", nos muestra a un científico burocratizado, rodeado de aparatos ultramodernos y aislado en su bienestar. Este segmento del film, aunque demuestra un esfuerzo en la preparación del set, donde las cosas y las personas se las tienen que ver con la ingravidez, es la que acusa con mayor énfasis el paso del tiempo del film. La tecnología "de avanzada" que rodea al personaje del Dr. Floyd ya ha sido superada y acusa una tierna ingenuidad.

Por último, "Misión a Júpiter" ha quedado como el núcleo del film, a pesar de su tan polémico epílogo. Es aquí donde encontramos la conexión con lo que hemos venido viendo: ese artefacto rectangular, brillante, de caras lisas y ángulos limpios, que emite un sonido extraordinario... ese monolito omnipresente en diversas culturas, espacios y comunidades, cobra sentido. Aquí, Kubrick ha puesto todas sus fichas: el viaje espacial, la hibernación de los tripulantes, la falta de gravedad, la presencia de una computadora inteligente, la caminata espacial, la robótica que le disputa su autoridad a la raza humana... Y el viaje, donde Kubrick acude a los efectos de laboratorio para mostrarnos un vertiginoso recorrido psicodélico hacia Júpiter.

2001 - FotogramaSi en cada película Kubrick estrenaba algún método novedoso, ya fuera técnico o estético (la iluminación con velas en Barry Lyndon, el steadycam en El resplandor, la cámara arrojada desde un piso alto o las imágenes subliminales en La naranja mecánica...), en esta oportunidad, utiliza una cámara y un visor con control remoto, ubicados fuera del set. Es así que en su entrenamiento, los astronautas logran realizar una caminata por una rueda centrífuga que permite mostrarnos la totalidad de la locación, sin develar la posición del equipo de filmación ni la presencia de la cámara.

2001, una odisea del espacio cuenta con escenas inolvidables e inspiradoras de futuras películas de ciencia-ficción. Ya hemos mencionado la de la tripulación hibernando (en la que Alien, el octavo pasajero encontrará un patrón) o en la que Bowman y su compañero se plantean el futuro de HAL 9000, la computadora que rige la nave y ya interviene en sus vidas; ese personaje perturbador y adorable, que al leer en los labios de los astronautas la decisión de darle fin, intensificará el suspenso de la escena (no podemos dejar de pensar en Mother, la computadora que rige los destinos de la nave Nostromo en Alien). Si tuviéramos que escoger una escena conmovedora, que la frialdad talentosa de 2001 parece negarnos, tendríamos que remitirnos a la desactivación de HAL, que en una especie de lobotomía, irá apagando sus fusibles para caer en una regresión a su infancia, si se nos permite humanizar a la máquina, ya que hemos visto lo que es capaz de hacer, al demostrar sentimientos que no debería poseer (¿no recuerda la "muerte" de Ash en Alien?).

Y ni hablar de la escena final, esa en la que Bowman ha llegado a Júpiter y se encuentra en una habitación aséptica, donde se ve a sí mismo más anciano, en una escena en que las dimensiones cobran otra perspectiva. El espacio y el tiempo se desdoblan en un juego que permite suponer lo que Kubrick (ya no Arthur Clarke) imagina para el futuro de la humanidad. Con la imagen final del embrión en el útero, el hombre nuevo, flotando en la inmensidad del espacio, se abre una batería de preguntas que no se pueden responder aquí, porque son dudas existenciales, que tienen que ver con el destino de la humanidad, con el minúsculo lugar que ocupa la Tierra en el espacio sideral...

¿Existe un mensaje filosófico en el film? ¿Sólo es un regodeo formal? ¿Es el trabajo minucioso de un autor que cuida hasta el último detalle para demostrar que es el mejor? Todo eso, y más... 2001, una odisea del espacio refunda la ciencia-ficción y lo hace a lo grande. Desde hace más de cuarenta años, el género se ha ido decantando por futuros desoladores. Si algo le debe a Kubrick, es su visión alentadora sobre el futuro de la Tierra en la inmensidad del espacio y sobre el papel del hombre y de su inteligencia frente a tanto vértigo.

2001, odisea del espacio (2001, A Space Oddissey), EUA, 1968

Dirección: Stanley Kubrick
Guión: Stanley Kubrick & Arthur C. Clarke (según la novela de Arthur C. Clarke)
Fotografía: Geoffrey Unsworth
Música: Richard Strauss, Johann Strauss, Gyorgy Ligeti, Aram Katchaturian.
Interpretación: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Douglas Rain (voz de HAL 9000), Laonard Rossiter, Margaret Tyzack, Robert Beatty, Sean Sullivan, Frank Miller, Penny Brahms, Alan Gilfford, Vivian Kubrick. 

Más....

La mirada del otro (Críticas) (520)
Investigamos (146)
Comparte esta página:

Compartir