Un atisbo de esperanza

X-Men: Primera Generación

X-Men: First Class. Matthew Vaughn, EUA, 2011

Por Arantxa Acosta

"Wolverine: You actually go outside in these things?

Cyclops: Well, what would you prefer? Yellow spandex?"*

 X-Men (2000)

X-Men: primera generación En lo que parece ser una crisis de ideas total y absoluta en la gran industria cinematográfica americana, ya son tres los recursos más utilizados en los últimos años: la realización de reboots (films que incluso no tienen más de cinco años -el caso de Millenium, Niels Arden Oplev, 2009; David Fincher 2001- es un clarísimo ejemplo), la adaptación de cómics (Marvel y DC, por excelencia), y las precuelas. X-Men primera generación junta dos de tres... así que tenía muchos puntos para ser un producto menor o, como mínimo, poco interesante.

Pero se da el caso de que ya ha habido dos intentos fallidos de continuar la saga: X-Men: la decisión final (Brett Ratner, 2006) nos dejó bastante fríos, por su falta de imaginación, de escenas cómicas... de historia convincente. X-Men orígenes: Lobezno (Gavin Hood, 2009), creada como spin-off exclusivo para explotar al interesante y cautivador superhéroe, interpretado por Hugh Jackman, y para darnos a conocer cómo se convirtió en Lobezno, fue un terrible fiasco. Así que, mientras esperamos saber qué director se atreve a coger las riendas del reboot The Wolverine (en marzo, Darren Aronofsky abandonó el proyecto), sólo faltaba el intentar explotar X-Men, de nuevo en su conjunto. Y, para ello, eran necesarias caras nuevas, por supuesto.

X-Men: primera generación Con un arranque magistral, recordando una de las escenas que introducían el tormento de Magneto y que apareció en la primera de las películas de X-Men (Erik, de niño, siendo separado de sus padres en un campo de concentración nazi), X-Men primera generación sorprende por haber conseguido introducir a los personajes más conocidos de forma gradual y creíble. Tanto por el momento en el que ocurre la acción (principios de los años sesenta, con el horror de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y las armas nucleares aún muy presentes), como por el acierto en la selección de los dos principales protagonistas (Charles Xavier interpretado por un cándido James McAvoy, que impregna al futuro profesor X de sabiduría y serenidad aun siendo aún tan joven, y un sorprendente Michael Fassbender, que se debate, sin grandes reflexiones, eso sí, entre pertenecer al grupo de Xavier o dar rienda suelta a su rabia).

Si le sumamos a un Kevin Bacon que está a la altura, como siempre, para interpretar al villano que da réplica a esta primeraX-Men: primera generación agrupación de X-Men (y que recuperan para alegría de los fans del cómic su traje amarillo), unas apariciones estelares como el cameo de Lobezno o lo increíble que es siempre encontrar a Michael Ironside en la gran pantalla, un guión bien enlazado con un tenso final que supera los veinte minutos y que es sin duda lo mejor de la película, y una puerta abierta a tener la oportunidad de conocer las grandes batallas que van a enfrentar a los otrora grandes amigos y compañeros, la película dirigida en esta ocasión por Matthew Vaughn (conocido principalmente por Kick Ass (2010) aprueba sin problemas, aunque alguna que otra salvedad le impide subir al podio.

X-Men: primera generación Un guión complicado (para este tipo de películas) que no será bien recibido por una gran mayoría de público que prefiere un film de acción para disfrutar en familia, unos mutantes con poca fuerza y poco desarrollados, que generan, a su vez, poco interés (a excepción del origen de Bestia), unos efectos especiales que dejan muchísimo que desear en estos tiempos que corren (parece que se hubiera reservado el presupuesto para escenas muy concretas, pero es de risa la escena de Bacon "congelado", pobre hombre, qué mal lo debió pasar)... hacen de esta precuela lo que esperábamos, un producto menor, pero que podría haber superado las expectativas sin ningún problema. Una lástima.

Pero el gran problema del film es, básicamente, que lo han explicado todo. Está tan bien cerrado, que lo único que podemos esperar ahora son nuevas historias, no el conocer más sobre el origen de los personajes. Porque ya conocemos de dónde proviene la rabia de Magneto, cómo el profesor quedó en silla de ruedas, cómo se crearon los dos bandos, cómo el gobierno empezó a desconfiar de los mutantes... ¿y ahora, qué?  Quizá hubiese sido más acertado centrarse en la interesante relación Xavier/Erik... esperemos que en el futuro se tenga en cuenta que la fuerza de la historia reside esencialmente en eso. En cualquier caso, y por todas las razones que exponíamos al inicio, vale la pena descubrir este exitoso intento de resurrección de la saga. Estamos convencidos de que no será la última aventura de esta primera generación.

*Traducción:
"Lobezno: ¿De verdad salís a la calle con eso puesto?
Cíplope: ¿Y qué preferirías, spandex amarillo?"

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