Porque te juro que soy aire

Air doll

(Kûki ningyô). Hirokazu Kore-eda, Japón, 2009

Por Manu Argüelles

Vuelvo a traer a la revista a Hirokazu Kore-eda con su último trabajo, Air Doll, tras la crítica que publicamos en su momento de la Air dollmaravillosa Still Walking (Auritemo, auritemo, 2008). Según mi criterio, el director nipón presenta una de las filmografías más consistentes de la actualidad con ninguna falla reseñable. Todas sus películas merecen verse, sin excepción, aunque el alcance de ellas varíe en una gradación inevitable. De ellas siempre podremos rescatar algo que evite la condena.

En Lars y una chica de verdad (Lars and the real girl, Craig Gillespie, 2007), el protagonista del título del film, para superar una acuciante psicopatología rallando el autismo, encuentra una novia por internet. El pequeño problema es que se trata de una muñeca hinchable, ante los ojos atónitos de su hermano, cuñada y miembros de la pequeña comunidad en la que vive. Con un humor cercano al desplegado en la serie A dos metros bajo tierra[1], se plantea una situación extrema en forma de parábola para establecer una reflexión sobre la soledad existencial y sus efectos desequilibrantes. Air doll también nos presenta un ser que cree encontrar en una muñeca hinchable a la novia ideal, a la que trata y corporeiza como si fuese una persona humana. Pero Kore-eda se centra en el plástico antropomorfo lleno de aire y no en el personaje que suple su soledad mediante los dictados de su imaginación (delirante). Para ello, adapta el manga "La figura neumática de una chica" de Yoshiie Gouda, pero sin alejarse de sus tropos habituales. Las dos películas utilizan el color rosa en sus carteles[2] para dar carta de presentación a estas fábulas amables, en tono dulce y complaciente, que comparten nexo común mediante la figura de una muñeca hinchable como eje del relato, aunque ambas se distancian en sus intenciones.

Air dollKore-eda acota el tono fantástico de su film al hecho de que su ser artificial cobre vida humana. A esa mirada limpia de un ser que descubre el mundo se debe el largometraje[3].  Pero el artificio está naturalizado con la mayor simplicidad del mundo, sin efectismos desproporcionados, mediante una ágil utilización del fuera de campo, el encuadre y el montaje, donde el trucaje remite a un efecto artesanal que resta primacía al efecto especial. Ni morphings ni similares sino sutilidad, delicadeza y colores cálidos que diseñan la construcción visual. Ya que Kore-eda siempre remite a la sencillez de la vida cotidiana, a la pulcritud de los espacios y a la intensidad de la actividad contemplativa (aunque ello parezca una contradicción, en su retórica nunca lo es). Lo fantástico se inserta de forma similar a como ya era utilizado en After life (1999), un purgatorio donde iban los muertos. Allí, las formas del cine documental minimizaban la premisa irreal. Aquí, el ser inorgánico sirve de catalizador para mostrarnos una constelación de soledades humanas.

En su cine, sus personajes sufren por un vacío provocado mayoritariamente por la muerte. Así sucede en Maborosi (1995), en Distance (2001), en Still walking (2008) e incluso en Hana (2006). Todos ellos tratan sin fortuna de conciliar el duelo en sus vidas mediante la búsqueda de una explicación infructuosa que trate de dar sentido a algo que no lo tiene. El suicidio inesperado del primer marido de la protagonista en Maborosi, el abandono irresponsable de la madre en Nadie sabe (2004), los familiares que rememoran cómo sus allegados acabaron en una secta en Distance, etc... En Air Doll, los personajes aparecen expuestos bajo la misma sensación de concavidad existencial pero aquí solo está apuntado, no forma el desarrollo narrativo que sustenta el relato. Ya que Kore-eda perfila las formas leves de una fantasía sublimada.  Así aparece desde Nozomi  (Donna Bae) que le preocupa no tener más que aire en su interior. A ella, el anciano del banco le tranquilizará, haciéndole saber que todos los seres humanos que viven en una ciudad también están igual de huecos que ella.

Junto a unos personajes dolidos por un surco que desgarra su existencia, el recuerdo y la memoria, sumado a complejas relaciones Air dollfamiliares, suelen darse cita en su cine mediante flashbacks introspectivos. Air doll, parte de un rol que solo tiene presente y todo un mundo nuevo que descubrir, pero los personajes que le rodean viven sumidos en el recuerdo. Su dueño la utiliza como sustituta de su antigua novia. O el chico taciturno del videoclub está marcado por la muerte de su anterior pareja.

Llegados a este punto, la película debe buena parte de su fortuna a su actriz principal que sabe flexibilizar la técnica del mimo para dar cuerpo a una muñeca. Su expresividad ajustada encaja en la sobriedad expositiva de Kore-eda y hay pequeños instantes donde la película se eleva del nivel del suelo (por ejemplo, la gota de agua que le da vida al inicio del film o esa idea de que necesitamos del otro para llenarnos de vida), celebrándose una primera mitad que consigue darnos esa sensación de liviandad, tal como si estuviésemos solo llenos de brisa, en símil comparación a Nozomi. Una cámara ligera que suele moverse de forma grácil, a través de panorámicas horizontales y travellings laterales, acompaña esa sensación que Nozomi sintetiza mediante el poema que recita, pero el efecto gaseoso se agota llegado a su segunda mitad y la glorificación poética se pierde. Una vez que la protagonista consigue su completa libertad, la película pierde su poder espumoso ya que se vuelve excesivamente errática, al tratar de cerrar trazos secundarios que posiblemente no lo necesitaban y el interés decae. De forma un tanto extraña, nos vamos desinflando antes de tiempo y es que, quizás, no había tanto oxígeno para demasiada extensión.


[1] Por algo, la guionista del film, Nancy Oliver, también lo fue de la citada serie.

[2] Al menos en los carteles españoles.

[3] Bonito pretexto de Kore-eda de hacerle recabar a la protagonista en un videoclub, donde descubrirá la experiencia humana a través del cine, en su discreto y particular homenaje al medio al que se consagra.


Festival y galardones:

Festival de Cannes 2009. Un Certain Regard.

Ficha técnica:

Air doll (Kûki ningyô), Japón, 2009

Dirección: Hirokazu Kore-eda
Producción: Hirokazu Kore-eda, Toshiro Uratani
Guión: Hirokazu Kore-eda basado en el anime de Yoshiie Goda
Fotografía: Pin Bing Lee
Montaje: Hirokazu Kore-eda
Música: World's End Girlfriend
Interpretación: Arata, Du-na Bae, Sumiko Fuji, Mari Hoshino, Itsuji Itao

 

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