Interactividad en múltiples envases

Por Javier Moral

La narrativa del llamado cine posmoderno se ha encargado de explorar nuevos horizontes formales, diseñando interesantes técnicas asimétricas para contar historias. Uno de los recursos más empleados consiste en alterar el montaje mediante la fragmentación de la temporalidad. Así, esos estilismos temporales, antes más dosificados, como las elipsis o los saltos hacia atrás (flashbacks) o hacia delante (flashforwards) -por poner ejemplos-, tienden ahora a ensamblarse en construcciones no lineales que apelan a la participación activa del espectador -como arma para obtener un éxito rápido y duradero-. Como si de un detective se tratara, éste deberá hacer acopio de todas las piezas que el metraje va poniendo a su disposición y, al final del mismo, ser capaz de colocarlas en su posición correcta, obteniendo la respuesta completa al relato disfrazado de enigma que acaba de contemplar.  

Son muchos los experimentos con tal fin a costa de la dimensión temporal fílmica. Por ello, ahora analizaremos brevemente casos concretos de películas que, con estructuras muy dispares (posiblemente, algunas podrían clasificarse en las disertaciones sobre el tiempo en el medio cinematográfico de mis compañeros), se han cimentado sobre esta suerte de caos temporal forzando a su público a una, más o menos, ardua reflexión deductiva. Esta característica induce a que, evidentemente, estos cinco modelos se confeccionen mediante los patrones propios del género del thriller, siendo, además, relevante señalar que, como cabría esperar, responden a estilos y estéticas de un auténtico cine de autor.

  1. Fragmentaciones que se cruzan. Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994).

Pulp Fiction, películaEl primer tipo de filmes a analizar es aquél que ofrece varias historias simultáneas que convergen en algunos instantes concretos. Es, con seguridad, la categoría más habitual debido a su extremada simplicidad. La segunda película del maestro Tarantino constituye un ejemplo inmejorable para estudiar esta cuestión. Es cierto que, concretamente en este film, la trama no requiere de una intensa participación de la audiencia para encajar sus piezas y discutir el puzzle completo puesto que, cada fragmento, con sus personajes, puede funcionar como una unidad independiente, en forma de capítulo auto-conclusivo. En este caso la cinta no ofrece problemas de seguimiento. Mas, el descubrimiento de las conexiones entre los episodios ayuda a situar en el tiempo la trama completa. Al terminar su visionado, la tarea del espectador se limitará a ordenarlos adecuadamente para entender estos fragmentos como engranajes de una maquinaria algo más compleja.

El motivo por el que Quentin Tarantino decidió desprenderse de la linealidad narrativa es más que razonable: el intento de armar un artefacto al servicio de la originalidad y el espectáculo. Este tipo de historias deben respaldarse sobre un guión seductor, no necesariamente perfecto, pues su envoltorio hará el trabajo restante. Pulp Fiction gozó de un gran éxito tras su estreno, logrando la Palma de Oro en Cannes y el Oscar al Mejor Guión Original, entre otros premios, en buena medida porque fue tomada como paradigma moderno de un flamante talante para contar cine. El director norteamericano volvería a retomar esta técnica en Kill Bill vol. 1 (2003).

  1. Historia de exposición inversa. Irreversible (Gaspar Noé, 2002).

Irreversible, la películaEsta película francesa será, probablemente por mucho tiempo, una de las más violentas jamás filmadas. Gaspar Noé explotó dos elementos de eficacia probada para que su cinta diera que hablar: una descarnada explicitud y una crónica "rebobinada" de los hechos.

Unos créditos finales escritos al revés dan paso a una conversación que define la percepción ética de la obra, comenzando con la máxima "el tiempo lo destruye todo". Irreversible no ofrece más que el cruento relato de la violación de una mujer y la posterior venganza de su novio, pero su agresividad manifiesta, tanto en las imágenes como en el planteamiento de su estructura formal, consigue que distingamos su magnitud sobrecogedora. El sentido temporal del film tiene, por supuesto, una relación directa con la historia. Como el título fatalista indica -además del carácter inverso del relato-, las acciones marcan el curso de la vida y no brindan una segunda oportunidad. "Lo hecho, hecho está".

Al presentar la última escena cronológica como arranque del filme, la expectación está servida. No se trata de una maniobra inteligente, tan sólo es preciso saber emplearla con conocimiento de causa. Es decir, el viaje hacia atrás en el relato permite que, escena a escena, descubramos en cada una la disquisición de la que acaba de precederla. No obstante, reitero: el propósito del filme no es la desorientación, ni mucho menos, sino dar cuenta de la condición inamovible de las consecuencias de los propios actos.

Existe un único problema en este tipo esta fragmentación temporal, con efectos inevitables para la supervivencia de la cinta. Una vez alcanzado el clímax, un orden natural se aproximaría hacia el desenlace esperado y consecuente -salvo sorpresa terminal-. Pero, el orden inverso tiene que haberse guardado forzosamente una perlita, a modo de pequeño disparo para entumecer al espectador, o la película habrá fracasado, haciéndose insoportable su segunda mitad. En Irreversible, esa perlita, mal que bien algo previsible, está garantizada.

  1. Montaje desordenado que combina líneas temporales. Memento (Christopher Nolan, 2000).

Memento, la películaComo menciona el crítico de cine Pablo Kurt (creador de Filmaffinity), Memento es un "brillante ejercicio de disección de memoria, tanto del protagonista como del espectador". Nolan hilvanó un producto atractivo e intrincado, que pone a prueba la capacidad de análisis del espectador a través de una investigación sobre un crimen. El punto fuerte reside en que el protagonista, debido a un golpe recibido en el incidente objeto de seguimiento, padece una amnesia a corto plazo, siendo incapaz de generar nuevos recuerdos.

Ya que el personaje no puede retener la información que va obteniendo en sus pesquisas, el espectador ha de ser su memoria para desenmarañar el asunto. Pero, Nolan, a través de un meritorio montaje que sería nominado al Oscar, no lo pone nada fácil. Aparecen dos tipos de imágenes: unas en blanco y negro, que muestran flashbacks del protagonista y la comparación de su enfermedad con la de otro caso conocido; y otras en color, que despliegan la trama de las indagaciones sobre el asesinato. La confusión reside en que cada tipo de imágenes ofrece sus escenas en una línea temporal opuesta a la del otro. El blanco y negro, que ya se refiere al pasado, avanza cronológicamente hacia adelante, mientras que el color retrocede como ya explicamos en Irreversible (con la diferencia de que la explicitud de aquélla no daba lugar a ningún tipo de dudas). Las dos líneas terminan por fundirse en un punto en el que, añadiendo la distracción de las pérdidas de memoria, el espectador poco avezado ya habrá tirado la toalla.

  1. Relatos alternativos. Mullholand Drive (David Lynch, 2001).

Mullholland Drive, la películaEs difícil hablar de esta película sin suscitar cierta polémica. Obra de arte visual sin sentido para algunos e inteligente metáfora oculta para otros -y basura inexplicable para otros tantos, todo sea dicho-. Es bien sabido que Lynch gusta de jugar con su público, aunque también es cierto que quizá puso el nivel muy alto con Mullholand Drive, quedando como un cínico pedante tras dar una lista de pistas que sirvieran para dilucidar el secreto subyacente. En este caso, no nos referimos exactamente al tiempo como patrón para alterar la narración, sino a un cambio total de la situación y de los personajes (que, obviamente, también implica la llamada "cuarta dimensión").

La premisa inicial se antoja embaucadora, advirtiéndose un misterio latente desde el primer momento. Una actriz amateur se ha mudado a Los Ángeles en busca de su gran oportunidad. Allí encontrará a una mujer amnésica (¡qué recurrentes y socorridas son las pérdidas de memoria!) por un accidente de coche. Entre las dos intentarán descubrir la identidad de ésta y los motivos que la llevaron allí. Todo pinta bien hasta que, sin previo aviso, cuando se debiera haber alcanzado el clímax del nudo, las dos actrices interpretan otros personajes diferentes (en realidad los mismos, que han sufrido una enorme mutación) y la trama ha desvariado estrepitosa e inexplicablemente -en apariencia, claro-.

Constituyendo el único caso que conozco con tales particularidades, Mullholand Drive impulsa el choque de dos tramas opuestas -no de dos tiempos o realidades alternativas, como pudiera pensarse- que pueden ser claramente entendidas desde la dualidad de vida real / vida deseada (o soñada). La "segunda historia" encarna la realidad, donde el personaje de Naomi Watts padece las secuelas de una ruptura amorosa y el fracaso en su carrera. La "primera historia" sólo se dibuja en su mente, donde su amante padece amnesia eliminando así los problemas entre ambas y donde, además, llegará a convertirse en una estrella de Hollywood.

  1. "Narración infinita" o bucle temporal. Los cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007)

Los cronocrímenes, películaEl debutante Vigalondo construyó una historia de ciencia-ficción en una exclusiva localización (su natal campo cántabro) para tan sólo cuatro personajes. El eje central de esta fingida sencilla historia son los viajes en el tiempo. Con esto, la trama destapa toda su densidad a medida que el protagonista se va desdoblando en sosias procedentes de distintas coordenadas temporales.

Héctor, interpretado por Karra Elejalde, está pasando unos días junto a su mujer en su casita de campo. Aburrido, se dedica a otear el paisaje con sus prismáticos. Algo entre la frondosidad le llama la atención y, de pronto ve una chica bonita desnudándose. Cuando intenta aproximarse a ella, es atacado por un hombre con la cara vendada. Al huir, llega a un extraño laboratorio donde un desequilibrado científico le muestra su último invento: una máquina del tiempo. Este artefacto, representado en el celuloide hasta la saciedad, no será más que un prototipo experimental que no promete un correcto funcionamiento.   

El enriquecimiento del guión viene de la mano de un viaje de apenas una hora hacia atrás. De esta manera, conviven hasta tres versiones del viajero y sus circunstancias instantáneas. Elementos o sucesos que en un principio no tenían explicación lógica, serán revelados gracias a los fortuitos desplazamientos al pasado, formando un círculo narrativo sin principio ni final, a modo de bucle temporal. El director demuestra una gran destreza literaria a la hora de atar bien todos los cabos en un relato que necesitará reposar un rato en la mente del respetable para que pueda digerirlo. No en vano, y a modo de anécdota, la edición para coleccionistas del DVD incluye en sus extras un montaje lineal del filme.

Todas diferentes, atrevidas e igualmente válidas. Las estructuras que acabamos de repasar gracias a estas cinco grandes obras, así como todas aquellas que manipulan el tiempo con la intención de ofrecer narrativas inéditas, dan cuenta del carácter inabarcable de un medio en constante renovación, expresivamente cautivador e inagotable.

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