The Right Man

Brazil. Terry Gilliam, Reino Unido, 1985

Por Andrés David Aparicio

Unas fotos en sepia, testigos de un pasado remoto y feliz, que se mezclan entre ellas, desdibujándose, dando paso a una estatua rechoncha con una máscara feliz y que aparece poco iluminada contra un fondo negro, de su espalda empieza a salir humo y huye despavorida hacia nosotros, desapareciendo mientras el humo se transforma en nubes y el negro en azul, un cielo calmo. Durante toda la escena una voz grita rítmicamente "SAM LOWRY, SAM LOWRY, SAM LOWRY" como un cántico desesperado.

Eso no es Brazil.

Aunque eso también es Brazil.

Brazil - FotogramaAl menos, es un sueño sobre la película. Sobre ella y sobre Sam -su protagonista-, quien busca en sueños a Jill, el amor, su libertad, su identidad, su paz. Las buenas noticias son que encontrará todo eso. Las malas noticias son que encontrará todo eso. Lo más divertido: que nos reímos de su felicidad sabiendo que es la nuestra.

Recuerdo que la primera vez que la vi -en televisión y por accidente- pensé que era una versión cómica y poco afortunada de 1984. Había leído el libro hacía poco y sentía que el humor le quitaba peso a los temas ¡cómo se atreven a burlarse del encierro de Sam! ¡cómo se atreven a quitarle importancia a la necedad de la mayoría!

Cosas de la juventud, supongo, cuando todos somos Sam Lowry, pero no hemos aprendido el valor de su callada desesperación. Con los años comprendí que es su humor lo que convierte a Brazil, a mi juicio, en una imagen más desoladora que la obra de Orwell. Winston Smith se lamenta, se compadece de sí mismo, sufre, sabe que sufre y sabe por qué. Sam, por el contrario, hace lo mismo. Él no sabe por qué sufre. Puede que lo intuya, pero en últimas, no lo sabe. Y como no lo sabe, se burla: de sí mismo, de su madre, del fantasma de su padre, de Jill, de todos y de todo. Y ni siquiera se da cuenta.

Sam es Hamlet.

Con una nariz de payaso.

Brazil - Fotograma¡Y sueña que es un caballero con espada, salvador y alado! En realidad es un iluso, un fabulador atrapado en una fábula que no es la suya, un niño malcriado, un revolucionario, un terrorista, un genio de la computación retro-futurista, un falsificador, un confiado y un loco. ¿Quién, en su sano juicio, confiaría en ese jefe ratonil y lambiscón? ¿Quién se atrevería a enfrentar al monstruo sin cara que es la burocracia? Al menos podemos imaginar que Winston tenía al Gran Hermano para enfocar su frustración.

¡Y se deja llevar por una emoción no adecuada! ¡Y no da cuenta del transporte que pierde en misiones estúpidas! No sigue las reglas. Imbécil. En una sociedad moderna es importante -vital, en realidad- que todos sigamos al pie de la letra toda ordenanza y ley. Es la única forma en que las cosas funcionen. También comete el peor pecado posible: no acepta el mandato de la mayoría. Tantas vacas no pueden equivocarse y el mal comportamiento de Sam las incomoda porque intuyen que sí, que están equivocadas.

De las vacas puedo pasar a las moscas que las acompañan. En Brazil hay dos moscas, una viva y otra muerta. El problema es que la mosca viva debería estar muerta y la muerta, viva. La confusión es culpa de otra mosca, viva que termina muerta, aplastada por la maquinaria y que termina escupiendo una letra incorrecta en una hoja entre cientos de un reporte entre miles. La confusión es la razón por la cual Sam se da cuenta de que Jill, la mujer de sus sueños, es real. Podría decirse también que es la razón por la cual se da cuenta que él es real.

La mosca muerta también lo era. Su hija esperando en la entrada del edificio a que vuelva a casa es la confirmación. La mosca viva es real. Sam la conoce y es un terrorista, peligrosísimo, que va a arreglando tuberías dañadas más rápido de lo permitido. También pone bombas que atentan contra la estabilidad y seguridad de los ciudadanos decentes. Al menos eso dice la mayoría, y la mayoría es sabia. Estado de opinión y papel periódico, papel atrapamoscas.

La confusión no existe y si existe no es culpa mía. Jack Lint, amigo de Sam, capaz empleado del Ministerio de Información; Jack que sabe cómo funciona todo, que sabe que sabe, que confía en lo que sabe, lo resume con sabiduría:

"Tránsito de Información atrapó al hombre equivocado. Yo recibí al hombre correcto. El hombre equivocado fue entregado a mí como el hombre correcto y lo acepté, de buena fe, como el hombre correcto. ¿Acaso me equivoqué?"

¿Cómo culparlo de matar una mosca si su razonamiento es impecable? No hay forma. Sam no puede y se aleja, tiene cosas más importantes que hacer que discutir sobre semántica con su amigo. Mejor aceptar un cargo en el Ministerio y buscar a Jill. El gran samurai que le quita las alas debe ser derrotado y las manos de piedra que le aferran las piernas olvidadas.

¿Qué me dice lector?

¿Le parece que lo escrito hasta ahora no tiene sentido? Yo digo que sí lo tiene. Y es mi texto, yo soy su autoridad y usted, lector, debe hacerme caso. Sin preguntar. Sin cuestionar. Si no está de acuerdo puede llenar una forma 27B/6 y enviarla al contacto apropiado de esta revista. Tendrá una respuesta en aproximadamente 9 años, 4 meses y 1 día.

Brazil - FotogramaFelicidades.

Nosotros somos Brazil.

 

 

Ficha técnica:

Brazil
ReinoUnido, 1985

Dirección: Terry  Gilliam
Guión: Terry Gilliam, Tom Stoppard
Producción: Arnon Milchan, Patrick Cassavetti
Fotografía: Roger Pratt
Montaje: Julian Doyle
Interpretación: Jonathan Pryce, Robert De Niro, Katherine Helmond, Ian Holm

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