Ten amigos para esto

44 Inch Chest

Malcolm Venville, Reino Unido, 2010

Por Javier Moral

 

La infidelidad en el cine resulta tan poco original a estas alturas, que ya hasta casi podríamos considerarla como una conditio sine qua non del medio. 44 Inch ChestEncarada desde todas las perspectivas, explicada desde sus antecedentes, plasmada a través de sus demoledores efectos, tiende hoy a ser vista como un elemento común de nuestro estilo de vida. Tópicos como "en la mayor confianza puede haber indicios de engaño" o "nadie está a salvo de sucumbir a la tentación" incrementan sus confirmaciones. Tomando como incondicionalmente válidos éstos y otros fundamentos, 44 Inch Chest, se desmarca de ellos obviándolos, partiendo de una fase consecuente, quizá más cinematográfica que real: la venganza.  

Creo que para acertar con el cúmulo de sentimientos quebrados y desavenencias dolorosas que puede causar tal acontecimiento -siempre y cuando no sea consentido, claro- es necesario haberlo padecido. En este espacio, no creo muy provechosa la teoría sin la práctica. Ni tengo conocimiento sobre la vida privada de Malcolm Venville ni quiero tenerlo, pero éste podría ser uno de los motivos por los que no llegaría a empatizar con el espectador víctima de cuernos, debido al poderoso carácter intimista de la cinta. Desde luego, no se la confiaría a alguien que acabara de padecerlos, puesto que no podría evitar tomar como compañero al abatido, agresivo y paranoico Colin (Ray Winstone) en una de esas ilustres borracheras para olvidar.

44 Inch Chest, películaDejando a un lado este sórdido asunto, digamos que el intento del director de profundizar en los recodos de una psique resentida, prolongada en unos sentimientos confusos, se percibe muy sibilina, en claro contraste con la superficialidad del grupo de gárrulos que protagoniza el filme. Así, hurguemos la exquisita amistad que une al peculiar corro protagónico, confidente a la par que circunspecta. No se sabe mucho de ninguno, pero de gente con tal temperamento no se puede esperar nada positivo. Por ello, 44 Inch Chest instaura un tontorrón juego permanente al hacer aflorar la sensiblería de Colin, rasgo pretendidamente moralista, rescatándolo de una personificada -probablemente en el mejor elenco de actores ingleses de mediana edad de hoy-  amalgama de valores muy cuestionables con la que contrasta violentamente.

44 Inch Chest, críticaAún aturdido por la triste desencadenante, el protagonista acierta a ofrecer el mejor momento del film: un sencillo y certero soliloquio sobre el sentido de compartir la vida con la persona a la que amas. Y es que las conversaciones, las amenazas y el lenguaje malsonante con afluencias de Tarantino -de pruebas evidentes en la secuencia que homenajea el mito de Sansón y su suscripción en el filme de Cecil B. DeMille- y Mamet, son el mejor aliciente de una película, sin apenas localizaciones -encartadas mediante ocasionales flashbacks-, que hereda su puesta en escena del teatro. Bien es verdad que estos diálogos, la mayoría de las veces, remontan la senda del desconcierto, añadiendo un motivo más para desconfiar de un producto estirado hasta el colmo que, desde el primer instante confesaba no ser capaz de aprovecharse más que en un original y digno corto.

44 Inch Chest, películaYa el aperitivo, con Ray Winstone derribado en el suelo de una sala destrozada, promete un almuerzo fuerte, pero el menú se nos arrebata bruscamente en apenas cinco minutos con el secuestro del joven amante. Las alucinaciones del pobre marido engañado tratan desesperadamente de forzar un rendimiento nimio, pero sólo sirven para dilatar el sufrido deterioro de una anécdota que se agotó en su primer acto, sosteniéndola a la deriva - a lo que ayuda la música de Badalamenti, compositor habitual de la filmografía de David Lynch- hasta un desenlace insustancial e inesperado, por absolutamente vacuo.

A pesar de sus imperfecciones dispositivas, el conflicto moral queda bien distinguido como reflexión única y ulterior: ¿quién es el verdadero culpable de una infidelidad? ¿El que la comete, el que dio lugar a ella o el que pasaba por allí? El problema de Colin es que no asimiló, no tuvo paciencia. Sabemos que la venganza, si bien preparada, es un plato que se ha de servir frío. Y es precisamente así como nos deja 44 Inch Chest tras verla.

Ficha técnica:

44 Inch Chest, Reino Unido, 201O

Dirección: Malcolm Venville
Producción: Richard Brown y Steve Golin
Guión: Louis Mellis, David Scinto
Fotografía: Malcolm Venville
Montaje: Rick Russell
Música: Angelo Badalamenti
Interpretación: John Hurt, Ray Winstone, Ian McShane, Tom Wilkinson, Stephen Dillane, Melvil Poupaud, Joanne Whalley

 

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