Los encantos y las tristezas de la cotidianidad

Another year

Mike Leigh, Reino Unido, 2010

Por  Enrique  Posada

Another yearLas historias de la mayor parte de las personas no van a ser llevadas al cine ni van a ser objeto de alguna novela, ni serán el argumento de un cuento famoso. Quizás quedarán en el recuerdo de los hijos o de los amigos, simplemente como anécdotas cariñosas, entretenidas o ejemplarizantes.

 Es entonces notable que un director famoso como Mike Leigh (Happy Go Lucky, Naked, El secreto de Vera Drake, Secretos y mentiras, Todo o nada) haga una película donde trata un año más en la vida de unas personas comunes y corrientes. Una pareja ya entrada en años, Tom y Gerri, que recuerda a la famosa serie de dibujos animados, ha logrado mantenerse unida y feliz. La película narra los eventos que la rodean durante las cuatros estaciones de un año más, de un año cualquiera, en medio de amigos, compañeros de trabajo y familiares, quienes agregan sufrimientos y felicidades a sus vidas cotidianas.

Pero lo más notable es que se logre atrapar al espectador con una serie de historias paralelas absolutamente simples. Leigh ha escrito un guion que sorprende con su lógica y su naturalidad, de manera que cualquiera lo puede aceptar como cercano a la vida diaria, pero no por ello carente de giros inesperados que mantienen la atención.

Another year¿Cómo lo hace? En compañía de un grupo de actores consumados, plenamente identificados con la trama, de tal manera que pareciera que la cámara estuviera simplemente registrando sus vidas, indiscreta, pero a la vez amablemente. Se acerca a la intimidad de la pareja con amor, con respeto, registrando sus giros emocionales y su fresca sabiduría, como si estuviera filmando dentro de su esencia interior. Es una cámara que se acerca a las expresiones torturadas de algunos de los personajes que traen sufrimiento a las vidas de Tom y Gerri y lo hace de manera empática también, pero sin caer en la condescendencia.   

 Para que una historia de la cotidianidad de una pareja otoñal valga la pena y despierte interés es importante crear contrastes, suspenso, inquietudes. Vale la pena también tejer algunas historias paralelas, cuidando de no dar todos los detalles, para que el espectador pueda completarlas. Leigh se ayuda de las expresiones de los personajes y juega con sus miedos para dar tonalidad a la película, matizándolo todo con las cuatro estaciones del año, en un recurso que aunque ya usado mucho en el cine, acá contribuye muy bien al ritmo. ¿Qué, sino las estaciones, contribuye a romper la repetida monotonía anual?

La película se atreve a explorar y a responder una pregunta fundamental: ¿Cómo se logra y cómo se pierde la felicidadAnother year cotidiana? La vida en pareja, de dos que se quieren, que se atreven a explorar cada sencillo encanto, que se aceptan, que se ilusionan mutuamente, es la fuente de la felicidad y de la armonía colectivas y se extiende más allá de las fronteras del hogar, de la casa, del jardín y del huerto familiares. La vida solitaria que no logra establecer lazos profundos, que está rodeada de aventuras superficiales, de miedos y de celos egoístas, endurece las expresiones y los gestos, rigidiza las palabras y perturba a los que se acercan, generando complejidad en las relaciones humanas. Tan simple y tan evidente es la respuesta como la vida misma.

Entonces la respuesta está en ser capaces de apreciar los encantos de la vida diaria sin que las naturales tristezas crezcan en el alma, apoderándose de ella. La amistad empática es la respuesta cuando se acerca el sufrimiento a la vida diaria, amistad que se basa en compartir una conversación con los amigos o con los hijos, amistad que es capaz de sentir al otro sin juzgarlo duramente cuando falle o cuando esté triste. Esto se puede enseñar y se puede compartir. La hazaña cotidiana se logra, como lo muestran Tom y Gerri, cuando se descifra entre dos que se quieren, el acertijo diario, amorosamente.     

Another yearEl personaje de Mary, en el cual se ha destacado la actriz Lesley Manville, es esencial en la historia, ya que aporta una cuota de tristezas y desaciertos que balancea la sabiduría natural de la pareja protagonista. Manville se ve auténtica como mujer que con su naturaleza inestable y llena de complejos, comete errores, se rodea de relaciones truncadas y de pequeños y continuos desastres emocionales. No tendría que ser así, pues es inteligente, humorosa y atractiva. Pero realmente no sabe manejar la cotidianidad y se equivoca y se hunde cada vez más, hasta el punto de hacer que Gerri, quien trabaja como consejera emocional y quien además es su mejor amiga, la rechace.

Pero en esta historia la empatía es ganadora, y Tom y Gerri, con sencilla y tolerante maestría, logran abrir puertas de esperanzas, incluso para Mary. Se nos hace sentir, como espectadores, que algo muy profundo resuena en nuestro interior: Cuando el otro se hunde, siempre podemos extender la mano amiga, para que tenga la sensación de que hay una nueva oportunidad.

Vale la pena dejarse llevar por esta película y contrastarla con la vida de todos los días, para que los años, en vez de gastarse, se vivan ricamente.

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