¡Por fin un dictador militar pudo justificarse!

Secuestro y muerte

Rafael Filipelli, Argentina, 2010

Elena Castiñeira de Dios

Esta película viene a llenar un vacío argumental, nos explica, por fin, el porqué de los fusilamientos de un gobierno de facto. ¡Qué gran Secuestro y muerteaporte a la interpretación histórica! Lo más interesante es que, como no se nombran los personajes, las aclaraciones y sus motivaciones, se pueden aplicar a todos los dictadores asesinos que hemos tenido gobernando a la Argentina... y ¡aún más!, podría hacerse extensivo a cuanto gobierno no democrático de las fuerzas armadas haya usurpado el poder en toda Latinoamérica, incluso en lugares imaginarios, utópicos, inexistentes. Es un film que sirve a cualquier pueblo invadido, a cualquier país ocupado.

Es que esa idea de llamarle "Revolución" al derrocamiento de un gobierno legítimo, votado por la mayoría de un pueblo en elecciones libres, nos ilumina, echa luz sobre tantos muertos, perseguidos, presos, torturados... ¡Ahora sí que se entiende: era una revolución contra la Democracia!

Secuestro y muerteNi hablar de los chicos, esos que estaban jugando a la charada, que charlaban sobre la llegada del hombre a la luna, ya se sabe, los chicos que deciden tomar las armas porque no existe el Poder Judicial, ni el Legislativo, los chicos que han sido criados durante dictaduras militares, con el partido político mayoritario proscripto, a veces juegan a las adivinanzas y a recitar poesías y otras veces, se cansan y toman la justicia en sus manos. Chicos que sueñan con ese invento griego del derecho a elegir un gobierno propio... Tenemos tantas muestras de estos chicos... sin ir más lejos, en la Argentina tenemos 30.000 desaparecidos de esos chicos. En Uruguay, en Chile, en Brasil, en Honduras, en Guatemala, en El Salvador... así como todos tuvimos esos gobiernos de milicos[1]  "por mano propia", también tuvimos "esos chicos" como respuesta. Famosa frase: "la violencia de arriba engendra la violencia de abajo".

Si este film de ficción se refiere a un hecho similar de la historia argentina[2], sería bueno agregar que "los chicos" no existen más: dos de ellos fueron acorralados en una pizzería en William Morris y regados a tiros tres meses después y la chica de la peluca fue secuestrada en la calle a fin del 76 y llevada a la Escuela de Mecánica de la Armada, en donde permaneció dos años, engrillada y exhibida como trofeo hasta que decidieron mandarla al otro mundo. El que en la película parece el más bobo, ese vive, de casualidad, y de bobo no tiene un pelo. Pena los 30.000.

Secuestro y muerteEn fin, todo esto es con respecto al guión que, ya les digo, nos explica que ese general mató a 33 hombres antes de declarar la Ley Marcial y secuestró el cuerpo sin vida de la mujer más amada de la historia argentina[3], porque "tenía que evitar la guerra civil y el desorden prolongado". Después se supo: a la mujer muerta la había hecho enterrar en Milán y a los 33 los fue haciendo matar en diferentes lados: en comisarías, en regimientos, ¡hasta en un basural! Vaya a saber quién lo obligó. Ahí fue donde comenzó, quizás, eso de "la obediencia debida" ¿no?

Fuera del aporte histórico, ¡tan importante!, lo que no es muy bueno es la parte técnica: planos eternos con un hombro molestando, secuencias de paredes y de muebles con adornitos feos, actores que declaman como en un acto escolar, una nariz agregada penosamente, un bigote para despistar... todo hace que se desmerezca la idea liminar: la de justificar las tropelías, secuestros y asesinatos cometidos por las fuerzas armadas y la de infantilizar a hombres y mujeres jóvenes que perdieron sus vidas recién empezadas por la libertad de todo un pueblo.

El saldo final: el general del ejército, tan digno, siempre preocupado por su señora y los secuestradores, presentados como chicos jugando a hacer justicia. ¡Lástima!



[1] Militares en la jerga popular.

[2] El secuestro, enjuiciamiento y muerte del ex dictador Pedro E. Aramburu en 1970, por parte de integrantes de la organización Montoneros.

[3] Eva Perón.


Festival y galardones:

BAFICI 2010. Apertura.

Ficha técnica:

Secuestro y muerte, Argentina, 2010

Dirección: Rafael Filippelli
Producción: Saula Benavente
Guión: Beatriz Sarlo, David Oubiña, Mariano Llinás
Fotografía: Fernando Lockett
Montaje: Alejo Moguillansky
Interpretación: Enrique Piñeyro, Alberto Ajaka, Esteban Bigliardi, Agustina Muñoz, Matías Umpiérrez

 

 

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