Los 19 escalones

Pensioners, Inc.

(Retner GmbHJane). Bertram Verhaag, Alemania, 2008

Por Pablo Castriota

A veces las películas andan dando vueltas por ahí, en cualquier esquina, a la espera de que alguien disponga del medio Pensioners Inccinematográfico para poder enmarcarlas y transmitir algo del potencial emotivo que la realidad suele destilar en toneladas. En este caso, el veterano Bertram Verhaag, de trayectoria muy poco conocida en el terreno del documental, encuentra una película y el resultado es un feliz mediometraje de poco menos de una hora de duración, decisión que uno puede intuir como acertada si se tiene en cuenta que Pensioners Inc. reflexiona con ligereza sobre el paso del tiempo, deteniéndose a observar sus consecuencias con gracia y soltura, y focalizando en lo atemporal de la voluntad humana cuando a su portador le desborda el hecho de querer estar vivo. Si pudiera trazar una analogía, diría que esta película sería lo más parecido a una canción de los Rolling Stones, eternos embajadores de la longevidad creativa-trabajadora junto al cineasta portugués Manoel de Oliveira.

Vita Needles es una compañía ubicada en Boston que se dedica a la fabricación de agujas hipodérmicas para laboratorios farmacéuticos. La particularidad de esta pequeña empresa radica en que sus trabajadores tienen edades que oscilan entre los 62 y 96 años, y que desempeñan sus tareas con total eficiencia, responsabilidad y alegría. La solvencia de la empresa se basa en una distribución equitativa de la carga laboral de pocas horas de duración para cada trabajador, lo que la lleva a tener bajo su dependencia a una considerable cantidad de empleados. Pero por sobre todas las cosas, la eficacia de Vita Needles reside en el hecho de que sus trabajadores (aquí no sería apropiado hablar de empleados, como lo hice hace tan solo un momento) son seres felices y apasionados. La concepción del trabajo en Pensioners Inc. no es de carácter fordiano, aunque la productividad de la empresa sea notable y haya contribuido a incrementar las ventas en un cien por ciento, como se menciona en algún tramo de la película. La pasión es regla en este anti-geriátrico proletario, cuyo requisito de admisión para sus trabajadores consiste en que demuestren que pueden subir y bajar, al menos 2 veces por día, los 19 escalones que conducen desde la entrada del edificio hacia el primer piso donde se llevan a cabo las labores, sin la ayuda de un ascensor.

Pensioners IncDespojada de una mirada condescendiente, paternalista o lastimosa, Pensioners Inc. no cae en ningún tipo de exaltación facilista del esfuerzo humano. Las imágenes hablan muy bien por sí mismas, acompañadas de una espléndida banda de sonido de reminiscencias country-blueseras. La película es un austero documental de observación que transcurre mayormente en el interior de la compañía y que apenas contiene algunas otras escenas por fuera del ámbito de trabajo, como por ejemplo aquella secuencia donde una pareja de ancianos visita una catedral para evocar los tiempos en los que él le pidió la mano a ella, con una sana nostalgia que no viene a empañar la felicidad del presente sino a complementarla. En ese sentido resulta coherente que en ningún momento se pueda observar a alguno de los trabajadores en sus hogares. En los sucesivos testimonios brindados a cámara, la mayoría sostiene que no tendrían nada que hacer en sus casas, o que se sentirían muy incómodos en ellas. Algunos consideran que ni siquiera podrían sobrevivir al encierro y el aislamiento. No necesariamente por rehuir de obligaciones familiares o de una situación opresiva, sino por la simple necesidad de sentirse activos, de involucrarse, de interactuar con un grupo humano, de mantener el fuego encendido. El leitmotiv visual de la película son los abundantes planos de las manos arrugadas de los trabajadores interactuando con las maquinarias y los materiales de trabajo. Pensioners Inc. reivindica el poder emocional del hecho cotidiano, cuando éste da cuenta de una vida en transcurso. Es así que encontramos momentos que podrían resultar irrelevantes desde el punto de vista dramático, como la puesta en marcha del arranque de un auto o la fichada al finalizar la jornada de trabajo, pero que aquí adquieren dimensiones épicas, no por una sobrecarga formal del realizador, sino por la conciencia que el espectador puede tomar de la aceitada dinámica física y mental de la que estos ancianos gozan en plenitud. Sus descensos por las escalinatas de la compañía, a las que el realizador muestra en breves ocasiones y con sensatez poco reiterativa, así como también sus rostros y manos arrugadas, dan cuenta con bastante contundencia de la alegría de vivir que acompaña a diario a estos jóvenes viejos en sus labores cotidianas.

Pensioners Inc. es un elogio de la acción y del movimiento, y allí es donde radica precisamente su potencial cinematográfico.

Ficha técnica:

Pensioners, Inc(Rentner GmbH) , Alemania, 2008

Dirección: Bertram Verhaag
Fotografía: Waldemar Hauschild, Gerardo Milsztein
Montaje: Verena Schönauer
Música: Bauer Karger Holzapfel
Sonido: Zoltan Ravasz

 

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