Aún queda mucho por decir

Olímpicamente grandes

Herbstgold - Autumm Gold. Jan Tenhaven, Alemania, 2010

Por Arantxa Acosta

"Dicen que la vida es como el agua. Queremos retenerla con las manos, pero se nos escapa entre los dedos. Por esto cerramos los puños: no queremos que se escape tan deprisa".
Jiri Soukup, 82 años. Salto de altura

Olímpicamente grandes, cartelFelicidad. Empatía. Ganas de triunfar, cueste lo que cueste. Pura envidia, en definitiva. Eso es lo que provoca, entre otras muchísimas sensaciones y reacciones, el documental.  Curioso, si tenemos en cuenta que esta envidia (y no de la sana) se la tenemos a cinco atletas cuyas edades están comprendidas entre los 80 y 100 años... ahí es nada.

Seguimos a cinco ¿ancianos? de distintas nacionalidades que se preparan para competir en el Mundial de Atletismo de Finlandia, en las categorías de lanzamiento de peso y de disco, salto y velocista. Les vemos entrenar, divagar sobre el sentido de la vida, compartir su sueño con la familia, si es que aún les queda. Nos sorprende comprobar cómo el mayor sigue disfrutando con una de sus grandes pasiones: dibujar desnudos de jóvenes muchachas. Nos da pena cómo dos de ellos recuerdan a sus parejas fallecidas (quizá uno de los momentos más tiernos del documental sea cuando uno de los hombres explica que no ha querido quitar de la habitación la cama de su mujer: a veces se despierta y la mira, y no puede evitar que se le encoja el corazón al darse cuenta de que ya no está con él), pero todos tienen una meta, y no es sólo superarse a sí mismos. Es demostrar a los demás que pueden hacerlo: ganar. Ganar la batalla del Mundial contra el resto de los competidores. Ganar la batalla de la vida, sabiendo que se ha hecho lo posible por exprimirla.

Fotograma de Olímpicamente grandesJan Tenhaven, tras un año de investigación, ha sabido plasmar esas ganas de superación, tanto personal como física, optando en primer lugar por escoger a los cinco protagonistas que rebosan una vitalidad que se antoja casi enfermiza y, en segundo, dando a conocer la realidad de cada uno de ellos desde una perspectiva muy cercana, utilizando a veces incluso ángulos poco usuales en films documentales, y que revelan, como el tema del documental, que siempre existe otro punto de vista, una forma de ver las cosas diferente a la corriente global, y que nos hacen descubrir que la realidad puede superar a la ficción.

Y es que el director no ha querido quedarse sólo con el entrañable modo de transmitirnos: "Mira, hay gente que sigue superándose, por muy mayor que sea". No, no. Ni de lejos. Porque el claro mensaje hacia el espectador es de denuncia por el olvido. ¿Cómo es posible que ninguna televisión o cualquier otro medio periodístico cubra unos Mundiales tan importantes como estos? ¿Cómo es posible que se deje de lado a estos grandes atletas por haber alcanzado una edad poco interesante a nuestros modernos ojos? ¿Cómo es posible, en definitiva, que no nos interesemos por nuestros mayores?

Olímpicamente grandes, el documental del mesLa prepotencia que la modernidad nos ha otorgado a las generaciones más recientes, que hemos crecido con la compañía de ordenadores y consolas, nos ha alejado de nuestros antepasados. Y escuchar su experiencia sería quizá un buen antídoto para que sepamos encontrarnos de nuevo a nosotros mismos, ahora perdidos dentro de este mundo consumista. Algo está fallando si nos creemos mejores que los de antes. Sólo hace falta fijarse en Gabre, Ilse, Alfred, Jiri y Herbert. El documental del mes de julio es, como suele pasarnos, la demostración de que existen pequeñas joyas sobre lo extraordinario de lo cotidiano, que merecen ser proyectadas y disfrutadas en pantalla grande.
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