La foto soñada

Un lugar lejano. José Ramón Novoa, Venezuela, 2009
Por Pablo Abraham

Un lugar lejanoLa obra de José Ramón Novoa ha sido una de las pocas que ha logrado atraer el público que había venido perdiendo el cine venezolano desde la década de los 90. Prueba de ello son los éxitos de Sicario (1994), Garimpeiros (2000, conocida internacionalmente como Oro negro), y El Don (2006), películas que exhibían sin pudor un gusto por los temas y personajes marginales, protagonistas de unos dramas en el mejor estilo de lo que se ha dado por concebir como verismo latinoamericano: el barrio, la pobreza, el delincuente juvenil, la ausencia de ley, la sobre vivencia en un mundo violento...  Novoa también ha sido productor de films igualmente exitosos como Huelepega, la ley de la calle (1999) y Punto y raya (2004), ambas dirigidas por su esposa Elia Schneider.

Con Un lugar lejano, Novoa cambia de registro adaptando un cuento del escritor uruguayo Fernando Butazzoni, con quien además co-escribió el guión. El film narra el drama de un fotógrafo al que le diagnostican un cáncer terminal y que además sufre el abandono de su esposa. Un buen día comienza a soñar con una foto de un lugar, un tren para más señas, que jamás ha tomado pero que le empieza a obsesionar sin saber exactamente en dónde pudiera estar ese lugar.

Son bien diferenciadas las partes en las que está divida la historia. En un prólogo se nos informa de la profesión de Julián (un convincente Erich Wildpret), que es como se llama nuestro protagonista, ejerciendo en Galicia (vaya usted a saber por qué, cuestiones de la coproducción). Luego, lo vemos en Caracas, en donde el film va narrando su progresiva degradación física y moral debido no sólo al avance de la enfermedad sino también a su soledad y a su ausencia de esperanza. Pero una vez identificado el lugar donde está la foto que sueña (se trata de Manchuria, en la Patagonia argentina) emprende un largo viaje como último aliento antes de su cercana muerte. Y allí empieza la segunda parte de este film que no se despega casi del drama de este hombre que ahora no sólo tiene que enfrentar a su propia muerte sino el inclemente clima de la Patagonia y su esfuerzo supremo por llegar al lugar soñado.

Un lugar lejanoY he aquí que se trata de la parte del film que más interés despierta en el espectador, aunque el tema sea muy manido, pues el contacto con una solitaria joven campesina del lugar (Marcela Klooterboerg, notable revelación) hará que renazca en Julián la pasión y la alegría por la vida. Novoa hace que esta parte de la historia funcione de lo más natural, sin exagerar las situaciones y manteniendo el ritmo pausado, aunque no lento, de lo que está contando, hasta llegar al clímax, que es precisamente la realización de la foto soñada.

Hasta allí lo positivo del film. Lo que viene a continuación destruye el encanto y deja con algo de desconcierto al espectador pues lo reta a seguir creyendo el cuento al ofrecérsele una milagrosa curación de la enfermedad de Julián y la decisión final del protagonista de abandonar su propio mundo, perdiéndose en aquél paisaje árido de la Patagonia, buscando ese otro mundo que soñó o se imaginó en su delirio, y que lo ayudó a recuperarse.

El objetivo falla porque a lo largo del film constantemente la obsesión por la foto soñada es revestida de una posible trascendencia existencial del protagonista. De hecho Julián llega a fustigar a su amigo (Tristán Ulloa) para que lo ayude a localizar el lugar de la foto. Si bien es cierto que el personaje evoluciona (la primera toma del film lo muestra postrado y angustiado, en la última se aleja de cámara caminando felizmente por la Patagonia), y que es aceptable que las dudas de lo que vivió o soñó queden flotando, esa pretendida trascendencia se diluye por completo para dar paso a una cierta "nadería", o mejor, un cierto aspecto de vacío interior del protagonista que ni siquiera el autor parece haberse dado cuenta. En vista de esto, no podemos dejar de pensar, entonces, que los motivos del sueño de Julián para emprender el viaje pueden ser considerados como una manifestación de desequilibrio mental de un hombre al borde de la muerte. En este sentido, es particularmente curiosa la presencia de la pareja dueña de la posada a donde llega Julián, un pequeñísimo momento de humor (por sus comentarios) de este drama -que la constante y machacona banda sonora se encarga molestamente de recordar-: Hombre y mujer miran con interés a ese extraño que ha llegado con una cámara para tomar una foto; ella más escéptica aporta la mejor definición del personaje: se trata, sin dudas, de un lunático que nunca ha sabido qué es lo que quiere en la vida.

Ficha técnica:

Un lugar lejano. Venezuela 2009

Dirección: José Ramón Novoa
Producción: Alejandra Brandan
Guión: Fernando Butazzoni, José Ramón Novoa
Fotografía: Oscar Pérez
Música: Osvaldo Montes
Montaje: Sergio Zottalo
Interpretación: Tristán Ulloa, Marcela Kloosterboer, Mirela Mendoza, Erich Wildpret

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