Normalidad familiar

Los chicos están bien (The kids are all right)

(The kids are all right). Lisa Cholodenko, EUA, 2010

Por Manu Argüelles

Qué poco me gusta el concepto de lo normal. Pero me gusta mucho como lo maneja Lisa Cholodenko en esta simpática comedia que The kids are rightes The kids are all right. Asimismo, cabría preguntarse seriamente si dicho film pueda catalogarse como cine independiente, tal como nos viene etiquetado. Porque si la independencia lleva consigo un alejamiento, quiebre o disrupción de los discursos estandarizados y hegemónicos, The kids are all right no tiene ni un ápice de todo ello. Que nadie se lleve a engaño, porque argumentalmente sigue al pie de la letra el modelo clásico que cualquier versión de Mujercitas, por poner un ejemplo cristalino, en cuanto el episodio de transición a la vida adulta de los hijos es el que desencadena los conflictos en el seno del colectivo familiar. La familia unida y la reivindicación (conservadora) de ese espacio como lugar contra las adversidades, es el que resguarda y da cohesión a los personajes principales. Siguiendo el mismo modelo tradicional, es el intruso (Mark Ruffalo) el que figura como portador de las inclemencias que ponen en peligro el refugio moral y estable.

Pero aceptada esa premisa, veremos que eso no es una desventaja, ya que el fin es otro. Prefiero pensar que Lisa Cholodenko la está dando con queso, teniendo en mente a la sociedad norteamericana más recalcitrante. Porque el discurso de The kids are all right es tan american way of life como puede ser la tarta de manzana. Es como darle sabor de fresa a un jarabe para que sea más digerible. En definitiva, estamos ante el mismo perro con diferente collar; una reactualización de presupuestos antiguos de la novela decimonónica puestos al día bajo un nuevo marco, acorde con los tiempos que se viven, en lo que se cambian los ropajes del núcleo patriarcal para cambiarlos por una pareja de lesbianas, padres reducidos a donantes de semen, ecologismo superficial y rollo new age, con diálogos trufados de alimentos naturales, jardinería y demás zarandajas. Similar tontería que nos vendía el señor James Cameron en Avatar, y a la que empáticamente nos adherimos cuando Nic (Annette Benning), en la cena con dos amigos de la pareja, se rebela contra tanta palabrería barata en torno a lo que es saludable y lo que se tiene que hacer. Yo, como Nic, también me hubiese dado al vino, si todo el día hubiese tenido que escuchar siempre lo mismo.

The kids are rightInsistimos: conviene detenerse en el collar que se utiliza. Porque, como ya hemos avanzado, la familia aquí viene figurada mediante una pareja de lesbianas, interpretadas excelentemente por Anette Benning (atención a su rol de Nic, que encarna bastante alejado de sus actuaciones prototípicas que le han dado fama como la de American Beauty o Los timadores) y Julianne Moore moldeando a Jules, dos actrices mayúsculas, que exhiben un excelente entendimiento de la interacción conyugal, que consiguen que te las creas como pareja de lesbianas maduras con hijos a su cargo. Hay química entre la dos, sin duda, a las que podemos sumar a Mark Ruffalo, con ese aire de bohemio motorista buenrollista y que exuda magnetismo erótico bajo un paradigma de masculinidad nada agresiva, pero que suelta feromonas allá por donde pasa. Con este cast, que no resulta extraño que suene en la terna de premios, y una escritura muy adaptada para que sus actores puedan construir sus personajes con convicción, era difícil errar el blanco.

Joni (Mia Wasikowska), la hija, cumple dieciocho años e instigada por su hermano menor, en los prolegómenos de su marcha a la universidad, escarba en sus orígenes y consigue dar con el paradero de su padre biológico, Paul, antiguo donante de semen. Su presencia, cada vez más omnipresente en el círculo familiar, férreamente regido y constituido por Nic -aunque lacado bajo presuntos aires liberales y democráticos está convirtiéndose en una asfixia para unos hijos adolescentes que buscan su lugar propio-, hace destapar la caja de los grillos, mientras que simultáneamente, poco a poco, vamos siendo testigos de esas pequeñas grietas silenciadas en una aparente y compacta médula de entendimiento y afecto. Paul, qué duda cabe, será una especie de catalizador de esas tensiones ocultas que viven bajo el manto de la felicidad, desplegando en cada uno de ellos, esas aspiraciones aparcadas por el bien común: las frustraciones de los sueños de juventud no realizados de Jules, la ausencia de un modelo masculino positivo en Laser (Josh Hutcherson), etcétera.

Como vemos, son las miserias y virtudes habituales de cualquier familia acomodada de clase media que busca mantener la The kids are rightinmovilidad del tiempo y el espacio en el hogar, cuando eso ya no es posible, porque los cambios en el orden asentado entran con fuerza, trayendo consigo las esperables crisis y conflictos, para después salir fortalecidos de la experiencia, una vez que Paul, contagiado por ese ámbito ausente en su vida siente la necesidad de crear algo similar, es expulsado. Pero el factor diferencial es que no estamos ante el modelo consuetudinario. Son dos mujeres, de las que afortunadamente la película muestra orgullosa el afecto que se sienten,  las que han construido ese lugar cotidiano y firme. La habilidad de Lisa Cholodenko es presentarlo sin confrontarlo con los prototipos parentales heterosexuales, tal como por ejemplo se hacía en la sueca Patrick 1.5. De hecho, el aspecto social está sabiamente eludido, todo es de puertas adentro, para dar visos claros de normalidad y visibilidad homosexual.  Esa normalización pedagógica de Lisa Cholodenko, pasa por suplantar la narración típica heterosexual hegemónica para ámbitos privados, reapropiándoselo para la causa gay. ¿De ahí la independencia del film? Aunque más de un activista rechazará que esa vía de reivindicación de derechos tenga que pasar por una reproducción de los mismos sistemas de convivencia social coercitivos. La omisión de las tiranteces que la familia pueda reflejar con su entorno homofóbico directo que no aprueba una familia de estas características, ya saben, el arquetipo promulgado por la iglesia católica, es una modalidad de naturalización de las relaciones lesbianas. Y tal como están las cosas, es una manera apropiada para que el público masivo pueda asimilar una buena y tradicional comedia familiar e intimista, sin darse cuenta que dando su visto bueno al film, están legitimando que existan patrones alternativos. Porque The kids are all right eso lo consigue. Ya saben, quitarse de encima la etiqueta de cine gay, para hacerla implícita en el inconsciente de los espectadores.


Festival y galardones:

Oscars 2011. 4 nominaciones: Mejor película, Mejor Actriz Principal (Annette Bening), Mejor Actor de Reparto (Mark Ruffalo) y mejor guión original.

Globos de Oro 2011. 4 nominaciones:Mejor Película Comedia o Musical, Mejor Actriz Principal (Annette Bening), Mejor actriz Principal (Julianne Moore) y Mejor Guión.

Independent Spirit Awards 2011. 5 nominaciones:Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión, Mejor Actriz Protagonista (Annette Benning) y Mejor Actor Secundario (Mark Ruffalo).

Ficha técnica:

Los chicos están bien (The kids are all right), EUA, 2010

Dirección: Lisa Cholodenko
Producción: Gary Gilbert, Philippe Hellmann, Jordan Horowitz, Jeffrey Levy-Hinte, Celine Rattray, Daniela Taplin Lundberg
Guión: Lisa Cholodenko, Stuart Blumberg
Fotografía: Igor Jadue-Lillo
Montaje: Jeffrey M. Werner
Música: Nathan Larson, Craig Wedren
Interpretación: Annette Bening, Julianne Moore, Mia Wasikowska, Mark Ruffalo, Josh Hutcherson, Yaya DaCosta, Rebecca Lawrence, Kunal Sharma, Amy Grabow, Eddie Hassell, Joaquín Garrido, Joseph Stephens Jr.

 

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