Fingir un orgasmo

La deuda

The debt. John Madden. EUA, 2011

Por Débora García Sánchez Marín

Hace falta un mínimo de mentira para que estemos bien juntos.
Jacques Derrida

Cartel de la película La deudaLa película de John Madden se vertebra en torno a una mentira. En el año 1965 Rachel Singer (Jessica Chastain) es destinada por el Mossad al Berlín del Este. Allí, junto con sus dos compañeros, Stephan (Marton Csokas) y David (Sam Worthington), deberán capturar y entregar a las autoridades de Israel al criminal de guerra nazi Dieter Vogel (Jesper Christensen), apodado "el carnicero de Birkenau".

Aunque consiguen atraparlo, la misión se complica y es entonces cuando se ven obligados a retenerlo en el piso que tienen alquilado. Mientras esperan a que alguien venga a recoger al Doctor Voguel, los tres se turnan para vigilarlo y darle de comer. La noche de Navidad, tras un forcejeo con Rachel, Vogel  consigue escapar. Los tres jóvenes deciden entonces inventar una historia en la que Rachel dispara al criminal y acaba con él.

Han pasado más de treinta años y Rachel Singer (Helen Mirren) acude en Tel Aviv a la presentación del libro que ha escrito su hija, en él se cuenta la falsa proeza que los  convirtió en héroes. Rachel Singer se ha pasado los últimos treinta años dando charlas, hablando de lo que sintió al enfrentarse al monstruo. Stephan Gold (Tom Wilkinson) tiene un importante cargo en el gobierno y David Peretz (Ciarán Hinds) se ha pasado la vida huyendo de sí mismo y buscando a Voguel. El pasado vuelve a sus vidas y amenaza con desvelar esa mentira a medias (o esa media verdad). Stephan ha recibido una información que parece confirmar que Dieter Voguel pasa sus últimos días en un hospital de Hungría, dispuesto a contarle todo a un periodista. Rachel se ve entonces obligada por Stephan a  ir a Hungría para acabar con el criminal, aunque su voluntad cada vez es menos firme, y flaquea.

Fotograma de La deudaLa película, totalmente irregular, está narrada con mucho acierto en lo concerniente a la misión, tanto en su ritmo como en su fuerza, de hecho los momentos más intensos son aquellos en los que los jóvenes agentes se enfrentan cara a cara con Dieter Voguel. Mientras lo custodian y le dan de comer, Voguel cuestiona su valor como pueblo y su capacidad de sacrificio. En cambio en el presente, el director se muestra incapaz de mantener el interés del espectador. La historia  y el ritmo  pierden tensión y convergen en un final bastante inverosímil. El director intenta combinar el thriller y el drama, y el resultado es desigual. La parte que corresponde al presente flaquea, sobre todo por el tratamiento superficial de la historia, que sólo se mantiene gracias a las actuaciones de Helen Mirren y Tom Wilkinson.

The debtMás allá de los juicios superficiales que se pueda hacer a los personajes, es interesante el tema que, con cierta ligereza, aborda John Madden. En los últimos años han aflorado casos bastante similares. En 2005 se descubría, mediante el informe del historiador Benito Bermejo, que las palabras de Enric Marco, supuesto superviviente de los campos de concentración de Mauthausen eran mentira: "Cuando llegábamos a los campos de concentración en esos trenes infectos, para ganado, nos desnudaban, nos mordían sus perros, nos deslumbraban sus focos. Nosotros éramos personas normales, como ustedes. Nos gritaban en alemán 'Linke-recht (izquierda, derecha)'. No entendíamos nada, y no entender una orden te podía costar la vida. Tengo la esperanza de que esta vez la lección sea aprendida por todos. A los jóvenes, que no saben nada de la historia, les falta alguien que se la cuente".

Fotografía de Robert Capa en la Guerra Civil españolaEn el año 2008, el documental La sombra del iceberg (Hugo Doménech, Raúl M. Riebenbauer), desmotaba el mito del miliciano caído de la famosa foto de Robert Capa. Sin embargo, ¿tiene la foto de Robert Capa menos valor por estar escenificada? ¿Es acaso falso o poco veraz el testimonio de Enric Marco? ¿Están faltas de sinceridad las palabras del personaje Rachel Singer cuando en sus seminarios relata el horror de enfrentarse al monstruo que hizo experimentos con humanos?

Asumir una responsabilidad de esas características, pensar más en el interés general de un país, de un pueblo, que en el tuyo propio, implica evidentemente asumir también el riesgo de que se descubra. La persona que asume ese papel se arriesga a sufrir la incomprensión y la soledad, y además, debe ser consciente de que sus motivos serán  deslucidos y cuestionados frente a la elocuente verdad. El filósofo Jacques Derrida propuso una pequeña historia filosófica de la mentira, y llegó a afirmar[1]: "en el tratado Hipias Menor de Platón, se utiliza la palabra pseudos[2]. Es esta noción de ficción la que resulta interesante, pues cuando la ficción se inmiscuye en el discurso, ¿en qué momento se puede decir que esa ficción es mentira? Rousseau, que dice cosas preciosas sobre la mentira en Las confesiones y en Las ensoñaciones, afirma que la ficción, y por consiguiente la literatura, no miente desde el momento en que no perjudica al otro".


[1] Declaraciones extraídas de "Sobre la mentira en política", Jacques  Derrida y Antoine Spire.
[2] Pseudos, en griego, quiere decir a la vez lo mentiroso, lo falso o lo ficticio.

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