Videocurriculum de Julián López

No controles

Borja Cobeaga, España, 2010

Por Javier Moral

Coincidiendo con el último acontecimiento señalado de las fiestas navideñas (la Noche de Reyes), Borja Cobeaga estrenó esta cinta de Nochevieja. Es su segundo largometraje, tras la ingeniosa Pagafantas, producida tan sólo un año atrás (extraordinaria puntualidad la del director vasco) y que ya viniera avalada por sus geniales cortos (La primera vez -2001- y Éramos pocos -2005-). De nuevo una película centrada en el patetismo de los loosers sociales; simplista, sin pomposidades, nada más que un hotel y un buen puñado de hilarantes situaciones convenientemente escritas y mejor interpretadas, con un único personaje carismático. Y es que no se puede empezar a hablar de No controles sin aludir directamente a su sustento principal, el inimitable "Juancarlitros", interpretado por el joven humorista Julián López. Cobeaga debe de haberse enamorado de él, y no es para menos; no imagino a otro actor dando vida al personaje con la misma chispa que López, que aquí se confirma como nuevo talento de la comedia. Ya le había probado tímidamente en su anterior trabajo con buenos resultados; mas, aquí cada escena parece preparada para su lucimiento personal, alcanzando el cénit en la desternillante sesión de stand up que se regala, a modo de extra, con los títulos de crédito finales (making off de los chistes incluido). Con un peculiar proceder que combina la efusividad gestual con el alarido garrulo y verboso, su aparición en el avión se sufre como un torbellino lenguaraz brutal y perseverante. La desatada elocuencia de su inagotable discurso agobia sobremanera, pero, en realidad, sus eternas acometidas no pretenden sino actuar como inteligente hincapié de su potencial significado: Juancarlitros es la personificación del anti-humor, de esa brasa "comeorejas" cuyo objetivo no es la aprobación de su interlocutor, sino ganar un poco de compañía, basando inconscientemente su gracia en su desdicha. Ya lo dice la máxima del grupo de cómicos manchegos del que procede López, creadores de la reciente serie televisiva Museo Coconut: "lo que hacemos son chorradas tan grandes que al final te tienes que reír". No será fácil disimular la sonrisa idiota que se queda en el rostro al salir de ver No controles. Es lo que tiene la comedia. Buena o mala, es necesaria en el día a día.

No conttroles - FotogramaLa gran pega de que un secundario acapare toda la atención es que el protagonista reduce su peso hasta casi desaparecer. Sin embargo, Unax Ugalde acepta el hurto del comediante a las mil maravillas, mostrándose tan aburrido que no hace sino dotar la experiencia de su personaje de un realismo extraño y fresco. De hecho, si las escenas entre los ex amantes generan unas dosis tan elevadas de vergüenza ajena es porque gran parte del público (me cuento entre ellos) podrá ver reflejados en la pantalla sus peores momentos en pareja. Si uno no es muy lanzado,  está condenado a ser otro Sergio en el espinoso arte de la seducción, sobre todo si se trata de una reconquista como ocurre en el caso que nos ocupa. Aprovecho para comentar que como remedio no habría nada mejor que haber atendido en las master-classes que sobre ello nos ofreció Pagafantas -también centrada en los pardillos del cortejo femenino-, con ejemplos zoológicos tan ilustrativos y descacharrantes como "la cobra", "el lémur" o "el abrazo del koala".

No controles - PelículaAquellos que se han quejado de un montaje desacertado que no supo descartar planos innecesarios, no han debido de reparar en la ligera disposición narrativa que hace rodar el film logrando mantener un ritmo uniforme, con un tempo cómico sin altibajos -meritorio para tratarse de una comedia eminentemente verbal; el apagón, el chupetón, el ladrillo y la piscina conforman la escueta lista de gags físicos- que intercala con criterio distintivos característicos de dos subgéneros clásicos. El teen, de la mano del grupo que completan Juanan, un divorciado recién llegado de Punta Cana (correcto Secun de la Rosa) y Jimmy, el inmigrante ecuatoriano que trabaja en el hotel, y el screwball, mediante las desesperadas y torpes tentativas de recuperar a la novia de toda la vida. Esta soltura con la que se desarrolla la trama incrementa el interés en el aparente típico romance sin sustancia, sólo intrigante por su contexto (tener que pasar con la exnovia una Nochevieja imprevista en un hotel), llegando a empatizar, y mira tú por dónde, a emocionar y todo.

No controlesEn apenas dos años, Borja Cobeaga ha conseguido lo que numerosos directores españoles nunca podrán lograr en su vida. No hablo de filmar una obra maestra, sino una película divertida. Muy de la casa (ese afán cotilla y morboso por los líos de faldas siempre me pareció un detalle intrínseco nuestro y muy typical Spanish), pero muy divertida. Es la prueba fehaciente de que existe una nueva hornada de talentosos cineastas patrios con las ideas claras y que saben con quién asociarse (junto a su colega Nacho Vigalondo, Cobeaga es de los pocos directores noveles españoles que ha visto premiado su trabajo con una nominación a los premios Oscar). Ya era hora.



Trailer:

 

Ficha técnica:

No controles, España, 2010
Dirección: Borja Cobeaga
Guión: Borja Cobeaga, Diego San José
Fotografía: Aitor Mantxola
Reparto: Unax Ugalde, Julián López, Alexandra Jiménez, Secun de la Rosa, Mariam Hernández, Mariví Bilbao, Ramón Barea, Miguel Ángel Muñoz

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