La naturaleza redentora

El sueño del perro. Paulo Pécora, Argentina, 2007
Por Marcela Barbaro

El sueño del perroEl premiado cortometrista y periodista argentino Paulo Pécora (1970) ha presentado y difundido su obra cinematográfica en diversos festivales internacionales: Montevideo -Uruguay-, Toulouse -Francia- y en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente -BAFICI-. El sueño del perro es su primer largometraje. Un film complejo e interesante que también ha logrado un pronto reconocimiento. El sueño del perro narra la tragedia de un escritor y ex periodista, interpretado por Guillermo Angelelli, que perdió a su hijo y a su mujer en un accidente automovilístico. Los hechos no se presentan de forma directa ni cronológica, sino de manera fragmentaria, como un rompecabezas que se deberá armar a lo largo de un relato no lineal y estructurado, a partir de un intenso trabajo de montaje y de puesta en escena. Frente a un narrador omnisciente, Pécora le deja al espectador la reconstrucción de la historia a medida que el relato avanza.

La estructura del film se divide entre dos mundos: uno real y otro onírico. Ambos mundos se retroalimentan y se conectan constantemente. Por momentos, no sabemos donde empieza uno y termina el otro o cuál es el que estamos vivenciando. Una sensación de extrañeza que experimentamos frente al cine de David Lynch.  Al sueño, se lo puede pensar como una puerta de la psiquis para huir de la pesadilla de su propia realidad; de esa tragedia devastadora.  El espacio onírico representa una fuga y también una búsqueda sobre sí mismo. Un hombre que ha quedado desmembrado, divido en dos partes: una que ya no existe, seguramente ha muerto aquel día con su familia, y la otra que trata de sobrevivir. Una convivencia entre sueño y realidad.    

El sueño del perroCon respecto al guión -comenta Pécora-, "Fui escribiendo escenas a partir de imágenes que se me ocurrían. De a poco vi que había vínculos y puentes posibles entre ellas. Siempre traté de mantener la extrañeza, la anarquía del sueño. Quería que fuera un sueño en varias capas: que se fueran abriendo puertas, que fueran abriendo otras puertas, y otras, hasta conducir a la salida del laberinto. Encontrar umbrales oníricos".

Si el espacio se presenta divido, el tiempo del relato también lo hace al mezclar el pasado y el presente. Un pasado que define el estado de felicidad del personaje junto a su familia; y un presente de soledad y hermetismo que el escritor descarga sobre su vieja máquina de escribir. Todo lo que escribe no nos es ajeno. El texto aparece distribuido a lo largo de la película, a través de diversos recursos: la voz en off de un niño que relata o cuando al pequeño lo vemos leer en voz alta.  

En El sueño del perro la forma y el contenido se construyen a partir de las imágenes, las acciones mínimas y el uso del sonido. No hay diálogos ni monólogos.

Los sonidos representan y caracterizan las dos locaciones del rodaje.  Primero aparece la ciudad donde el escritor vive y trabaja en la redacción de un diario al cual renuncia. La ciudad sinónimo de la tragedia, donde el ruido lo invade todo con dolor y recuerdos. El segundo lugar, luego de haber abandonado la ciudad, es el Delta del Tigre en Paraná de las Palmas, donde decide irse a vivir definitivamente rodeado de la paz de la naturaleza y el encanto de sus sonidos. Un espacio de tranquilidad y regocijo. El nuevo destino de un personaje que busca hallar el equilibrio.

Pécora tiene su mirada puesta en la virginidad de la naturaleza, sabia traductora de los sentimientos de su personaje, quien se unirá bajo una conexión espiritual y redentora para tratar de liberarse de a poco.

En el Tigre, se encuentra el perro, la austeridad de su casa, fotos viejas, el tiempo necesario para sentarse a dibujar, observar mariposas, el sonido del río fluyendo, una canoa solitaria. Entre los pocos lugareños se encuentra un niño que cuida a su abuelo enfermo, que lo espía, que lo ve llegar al lugar como un ser extraño que modifica la monotonía cotidiana de una isla alejada y solitaria. A medida que avanza el relato, el escritor y el niño comenzarán a necesitarse.   

Los personajes carecen de nombres, como si el anonimato universalizara la tragedia de cualquier hombre frente a la pérdida. El escritor, de su familia; el niño, de sus padres. Seres anónimos frente a la necesidad de reparar su soledad y volver a reconstruir un espacio afectivo.

El sueño del perroEn el film se encuentran claras referencias intertextuales no sólo con el libro "Sudeste", de Haroldo Conti, sino con otro libro llamado "Río Abajo" de Lobodón Garra, que aparece claramente en un plano. El libro trata sobre el drama de los montes y esteros de las islas del Ibicuy. Ambas influencias literarias son reconocidas por el mismo director para  ayudarlo en el proyecto del film. En lo cinematográfico no sólo hay huellas Lyncheanas, sino también una influencia estética de la obra del joven director argentino Lisandro Alonso con los films La libertad (2001) y Los muertos (2004). 

El sueño del perro trabaja la tragedia alejada del melodrama. Una ópera prima ambiciosa que, al diferenciarse de los relatos clásicos lineales, le resta calidez y le otorga cierta distancia. La complejidad narrativa colocó el acento sobre el cómo del film, en descifrar la intriga y, por ende, pierde fuerza el sentido y la propuesta más profunda del autor.

¿Cuál es la mejor solución ante el dolor? ¿Hacia dónde huimos para subsistir y reencontrarnos con nosotros mismos? Sin duda, Pécora encontró las respuestas y las respondió a través del vínculo que se produce entre el hombre y la naturaleza. Una naturaleza entendida como el principio vital donde se puede depositar la fe, hallar la redención y nacer de nuevo.

Ficha técnica:

El sueño del perro. Argentina, 2007

Dirección: Paulo Pécora
Producción: Paula Fernández Chapela
Guión: Paulo Pécora
Fotografía: Martín Frías
Música: Marcelo Ezquiaga
Montaje: Paulo Pécora, Pedro Razzari
Interpretación: Guillermo Angelelli, Mónica Lairana, Aldo Niebur

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