La mujer como objeto de la mirada en el cine clásico de Hollywood 1ª parte

Por Isabel González

Cine y feminismoLaura Mulvey ve en plenos años setenta cómo el psicoanálisis del momento puede ayudar en la comprensión del status quo, del orden patriarcal, en el cual las mujeres "somos prisioneras".  

La apropiación de la teoría psicoanalítica se realiza, en este campo, en tanto arma política demostrando la manera en la que el inconsciente de la sociedad patriarcal ha estructurado la forma cinematográfica (Mulvey:1).

En este sentido, Mulvey busca combatir el inconsciente estructurado como lenguaje, mientras "continuamos prisioneras del lenguaje patriarcal". Sostiene así, que la única manera de atacar al cine patriarcal es poner en evidencia su naturaleza lingüística.

Se trata de utilizar el psicoanálisis para descubrir, en palabras de Mulvey, dónde y cómo la fascinación del cine se ve reforzada por modelos preexistentes de fascinación que ya funcionan en el interior del sujeto individual y de las formaciones sociales que lo han moldeado.

"La mujer permanece, entonces, en la cultura patriarcal como significante para el otro del macho, prisionera de un orden simbólico en el que el hombre puede vivir sus fantasías y obsesiones a través del mandato lingüístico, imponiéndolo sobre la imagen silenciosa de la mujer vinculada permanentemente a su lugar como portadora del sentido, no como constructora del mismo" (Mulvey:2).

Así, es el inconsciente de la sociedad patriarcal el que ha estructurado la forma fílmica, de tal modo que "la interpretación socialmente establecida de la diferencia sexual controla imágenes, formas eróticas de mirar y el espectáculo en sí mismo".

Psicoanálisis, cine y feminismoDe modo convencional, dice Stam (1999), es la imagen de la mujer que existe para ser mirada (y para ser deseada), la que es ofrecida  al espectador-consumidor masculino que posee la mirada".

Para Mulvey el cine es un sistema desarrollado de representación, que plantea cuestiones relativas a la manera en que el inconsciente (formado por el orden dominante) estructura las formas de ver y el placer en la mirada. El cine dominante ha codificado lo erótico en el lenguaje del orden dominante patriarcal.

El objetivo de Mulvey será discutir las interrelaciones de ese "placer erótico" en los films, su significado y, en particular, el lugar central de la imagen de la mujer. Pero no sólo le interesa el modo en que la mujer aparece representada en el cine, sino también el papel que se le impone como espectadora. De manera que su propuesta pretende explicar no sólo un sistema de representación, sino también busca esclarecer algunos mecanismos que regulan su aparición y consumo.

En términos psicoanalíticos, Mulvey explica esta determinación del "espectador masculino" en el modo de representación cinematográfico dominante como producto de:

"(...) la paradoja del falocentrismo [que] en todas sus manifestaciones consiste en su dependencia de la imagen de la mujer castrada para dar orden y sentido a su mundo. Una idea de la mujer permanece como elemento articulador del sistema: es la carencia inscrita en ella la que produce el falo en tanto presencia simbólica, es su deseo de hacer buena esa carencia lo que el falo significa" (Mulvey:1).

Feminismo y cineSe trata del análisis del cine dominante (podríamos decir del más convencional dentro de esta línea), que Mulvey describe en términos que recuerda lo establecido por  Noël Burch[1] en cuanto al Modo de Representación Institucional. La representación de un mundo "herméticamente cerrado, que se despliega mágicamente, indiferente a la presencia de la audiencia, produciendo para ella un sentido de separación y jugando sobre su fantasía voyeurística". Donde las condiciones de la recepción del film (la oscuridad de la sala) aísla a los espectadores unos de otros y "el brillo de los parpadeantes haces de luz y sombra sobre la pantalla ayudan a promover la ilusión de la separación voyeurística".

"Aunque el film se muestra realmente, está allí para ser visto, las condiciones de exhibición y las convenciones narrativas proporciona al espectador la ilusión de mirar a un mundo privado (...) la posición del espectador en el cine es evidentemente una posición de represión de su exhibicionismo y de proyección en el intérprete del deseo reprimido" (Mulvey:6).

Así como la representación cinematográfica, en sí misma, con sus dispositivos y mecanismos narrativos reproducen, ante los ojos de la teoría feminista la mirada patriarcal, el tratamiento de la figura femenina en el cine de ficción presenta un contraste evidente con respecto a la figura masculina.


[1] El tragaluz del infinito. (Contribución a la genealogía del lenguaje cinematográfico). Cátedra. Madrid, 1987.

 

Bibliografía:

Mulvey, Laura: Placer visual y cine narrativo. Valencia: Fundación Instituto Shakespeare/Instituto de Cine RTV/University of Minnesota. Valencia, 1988.

Robert Stam, Robert Burgoyne, Sandy Flitterman-Lewis: Nuevos conceptos de la teoría del cine. Estructuralismo, semiótica, narratología, intertextualidad. Paidós. Barcelona, 1999.

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