Reducir tamaño texto Aumentar tamaño texto

Cineclub

Tres películas a la semana para educar a tu hijo

por Arantxa Acosta

Cineclub - Portada

Cineclub
EUA, 2009
Autor: David Gilmour
Editorial: Mondadori
ISBN: 84-397-2166-8

¿Se puede educar a un adolescente haciéndole ver tres películas a la semana durante tres años? Este es el trato que hace David con su hijo Jesse: dejará el instituto si es lo que desea, pero a cambio deberá (aparte de no consumir drogas) ver con su padre las películas que éste escoja y comentarlas juntos.

El planteamiento principal de Cineclub es simple: hacer un repaso a las mejores (y peores) películas de las últimas décadas, escogidas siempre para saber valorar aspectos concretos de ellas, de forma que podamos apreciar, juzgar o interpretar a través de su visionado escenas, técnicas y mensajes aplicables a nuestras propias experiencias. Aprender, en una palabra. Y es que... ¿cuántos hemos crecido con el séptimo arte? ¿Cuántos nos hemos descubierto pensando alguna vez en tal o cuál película al evocar algún pasaje de nuestra vida?

Cineclub es un libro de agradable lectura que sorprende por la sencillez con la que se ha escrito, y lo bien que sabe combinar los capítulos de la vida familiar con los pasajes dedicados a explicar aspectos clave que el padre quiere destacar a su hijo de cada película. Lejos de caer en la monotonía, nos introduce en el seno de la familia, sus problemas y, sobre todo, sus ganas de salir adelante juntos. Y es que David Gilmour centra su libro en la vida de su hijo Jesse, un chico de dieciséis años que no sabe cómo avanzar. Así, las películas que le obliga a revisar van a tener siempre alguna relación con sus experiencias. ¿Que está perdido y no sabe qué hacer con su vida? Pues qué mejor que revisar la última escena de "Los cuatrocientos golpes", de Truffaut ("Tiene cara de preocupación. Ha escapado del reformatorio y de su familia, es libre. A lo mejor está preocupado por lo que va a hacer ahora"), o recordarle que la vida no puede programarse ("Mencioné de pasada el maravilloso momento en que el muchacho, Antonie, está hablando con una psiquiatra. Fíjate en cómo sonríe él cuando ella le pregunta por el sexo. Recuerda que no había guión; fue totalmente improvisado").

Gilmour también se da el capricho de hablar de directores ("Hoy en día las películas de Woody Allen desprenden una sensación de apresuramiento, como si estuviera intentando acabarlas y quitárselas de encima para hacer otra cosa. Esa otra cosa, por desgracia, es otra película") y películas ("Al cabo de quince minutos resulta difícil no pensar que Instinto básico no solo trata sobre gente sórdida, sino que está hecha por gente sórdida") con una mirada ciertamente crítica... aunque, si algo hay que recriminarle, es que por todas ellas (se hace referencia a un centenar) pasa de puntillas, pareciendo más interesado en resumir la vida amorosa de Jesse que las películas que ven juntos.

En definitiva, un entretenido libro tanto para padres que podrán ver reflejado su calvario personal con un adolescente, como para aficionados al cine que quieran conocer cuáles son los films más importantes a revisar. Aunque esto, claro, nunca irá a gusto de todos. Como dice Gilmour en su libro: "Elegir películas para la gente es un asunto peliagudo. En cierto sentido, es igual de revelador que escribir una carta a alguien. Muestra lo que uno piensa, lo que le emociona, a veces incluso puede mostrar cómo piensa uno que el mundo lo ve a él". Pues eso.