El cine ha muerto

Por Liliana Sáez

"Estamos en la era de la pantalla, no del cine". Peter Greenaway dixit.

Peter GreenawayEl pasado 31 de agosto, el reconocido cineasta británico Peter Greenaway dio una clase magistral en el British Council de Buenos Aires, en el marco de la programación de su película Rembrandt's j'accuse. El film inaugurará El Documental del Mes, evento que se repite el primer jueves de cada mes en varios países del planeta, y que se debe a la iniciativa del catalán Joan González, director de Parallel 40 y, en el caso de Argentina, de su socio local, Benjamín Ávila, director de Bellasombra.

Prometemos para el próximo mes una nota en profundidad sobre la película de Greenaway, así como sus reflexiones propuestas en el evento. Por ahora, sólo adelantamos que aplaudimos la iniciativa y que el encuentro con el cineasta fue realmente conmovedor, sobre todo para quienes lo admiramos por su exquisita filmografía.

Si bien las primeras frases de Greenaway eran las esperadas por un público que lo conoce, sorprendieron a los jóvenes que aún ven el cine tradicional como el punto al que deben enfocar sus esfuerzos. El cineasta británico que alguna vez dijo que el espectador, al hacer zapping, edita su propio film, soltó sin más su famosa frase: "El cine está muerto"... a lo que añadió que no es natural que los seres humanos se encierren en la oscuridad para observar un punto luminoso, todos mirando hacia el mismo sitio. Sin embargo, su lapidaria frase ofrece una luz y una propuesta para quienes quieran seguir su argumentación.

La muerte ha llegado para el cine tradicional, dice Greenaway, aquel del entretenimiento barato, el que se basa en los modelos de Hollywood, al que lo único que le interesa es el dinero. En respuesta a ese cine, nos habla del potencial que ofrece la revolución digital, que se apoya en dos palabras clave: interactividad y multimedia, a través de las cuales se encuentra la esperanza de comenzar algo nuevo, que lleve más allá del cine tal como hoy lo conocemos.

La caducidad del cine ortodoxo fue el centro de su exposición y la ilustró con ejemplos de sus nuevos trabajos artísticos, en los que, por supuesto, el cine está presente. Pero de ello hablaremos con mayor detalle en un próximo número de EL ESPECTADOR IMAGINARIO. Por ahora, sólo queremos destacar la presencia del director británico en la Argentina y sensibilizar a nuestros lectores para que puedan acercarse a sus recientes propuestas con una mirada nueva, virginal, para descubrir, como bien dice Greenaway, que "no hay que estar de duelo porque el cine tradicional ha muerto, pues lo que se viene ahora ¡¡¡es tan interesante!!!".

La idea de la imagen incorporada a una arquitectura, acompañada por el trazo del calígrafo, más la música de una orquesta y un público participativo que pueda escoger dónde mirar, mientras lo que le ofrecen las pantallas es una selección de imágenes elegidas espontáneamente, como si el director fuera uno más de la orquesta, mientras la música improvisa de acuerdo a las emociones que le suscitan esas imágenes, permite conformar una obra colectiva única e irrepetible.

En el próximo número tendréis más detalles de este encuentro con uno de los cineastas contemporáneos más vanguardistas. Hay mucho para contar...

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Cinerama (Reseñas) (96)
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